El escritor chileno Pablo Simonetti, autor de "La barrera del pudor", consideró hoy en Buenos Aires que el panorama literario en Argentina es "rico, variado y goza de muy buena salud".
Simonetti, que llegó a Argentina para presentar esta obra que trata sobre la búsqueda de la identidad, aseguró que el embajador argentino en Chile, Ginés González García, quien dijo recientemente que los escritores argentinos más premiados han muerto, "no debe leer mucho".
Las declaraciones del diplomático en la capital chilena, donde se desarrolla en estos días la Feria Internacional del Libro, con Argentina como país invitado, suscitaron grandes polémicas en el mundo de la literatura argentina.
"Es evidente que hay grandes escritores argentinos en la actualidad", indicó Simonetti en una entrevista con Efe.
El escritor, que visita Argentina en el marco de una gira que ya le ha llevado a Uruguay y que continuará en Perú y Venezuela, reconoció, por otro lado, que nunca hubiera esperado superar las ventas de su compatriota Isabel Allende en Chile.
"'La barrera del pudor' vendió 10.000 ejemplares en mi país en los primeros diez días y superó a la imbatible Isabel Allende, algo que en Chile era impensable", admitió Simonetti, autor de tres novelas y columnista de varios medios de comunicación chilenos.
El éxito alcanzado se debe, en su opinión, a "la maduración como escritor y, sobre todo, en los temas y conflictos tratados, con los que los lectores se sienten muy identificados".
"La obra no fue escrita con voluntad de masas, sino con afán literario, no sigue una fórmula específica, pero habla de la vida tal y como es, demostrando que los discursos oficiales ya están atrasados", comentó.
Los problemas conyugales propios de la época en la que vivimos, como la insatisfacción sexual en las parejas, protagonizan "La barrera del pudor", un relato que su autor calificó de "reflexivo".
"Lo que he querido transmitir con la novela es la importancia que tiene la búsqueda de la identidad a partir del amor a la propia naturaleza del cuerpo", explicó.
Simonetti, que abandonó su carrera como ingeniero para dedicarse íntegramente a la literatura en 1996, reconoció que tanto "salir del armario" como la dedicación completa a su verdadera vocación fueron su "liberación".
"A la protagonista de la novela le pasa lo mismo que me pasó a mí, que tuvo que enfrentarse a esa dualidad entre el afecto y su parte intelectual", opinó.
El escritor, que confesó que su próximo proyecto seguirá la misma línea de la búsqueda de la identidad, aseguró que desde que "estabilizó emocional y profesionalmente su vida", se siente "liberado y agradecido" por el éxito obtenido.