El Consejo de Seguridad de la ONU renovó hoy el embargo de armas y las sanciones al comercio de diamantes contra Costa de Marfil por un año más o hasta que celebre las postergadas elecciones presidenciales.
Los quince miembros del máximo órgano adoptaron por unanimidad la resolución presentada por Francia que impide la comercialización de las piedras extraídas de las minas del país de África Occidental.
El Consejo señaló que la situación en Costa de Marfil sigue representando una amenaza a la seguridad y la paz internacional en la región.
Al mismo tiempo, indicó en la resolución su disposición a revisar las sanciones una vez se celebren unas elecciones presidenciales legítimas.
La revisión se produciría "no más tarde de tres meses después de la celebración de unas elecciones presidenciales abiertas, libres, justas y transparentes de acuerdo a las normas internacionales".
El Gobierno marfileño ha convocado los comicios para el 30 de noviembre, aunque podrían retrasarse por problemas técnicos y logísticos.
El primer ministro del país, Guillaume Soro, tuvo que suspender temporalmente la semana pasada las operaciones de identificación de la población previas a las elecciones para desplazar fuerzas de seguridad a los centros de recolección y evitar incidentes violentos.
No obstante, pese a las medidas tomadas, los partidos marfileños consideran poco probable que las elecciones presidenciales puedan celebrarse en la fecha prevista.
En un encuentro celebrado hace dos semanas en Uagadugu, capital de Burkina Faso, Gobierno y oposición acordaron la necesidad de posponer las elecciones hasta el primer trimestre.
La fecha exacta se conocerá próximamente, después de una reunión entre el primer ministro y el presidente del país, Laurent Gbagbo.
El conflicto que intenta cerrar las elecciones estalló el 19 de septiembre de 2002 con el levantamiento armado de 800 militares que exigían la renuncia del presidente Gbagbo, entre otras medidas.
Los rebeldes fracasaron en su intento y se desplazaron a la mitad norte del país, mientras el sur quedó controlado por el Ejército.
La consiguiente guerra civil causó al menos 2.000 muertos y más de un millón de desplazados.
A fines de 2005 debían haberse celebrado elecciones para relevar a Gbagbo, pero fueron aplazadas un año y de nuevo postergadas a principios de 2007 hasta el siguiente octubre, fecha que tampoco se cumplió.