El Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) celebrará hoy una reunión informal sobre las negociaciones que se llevan a cabo en su seno para imponer una cuarta ronda de sanciones a Irán por su programa nuclear.
Brasil y Turquía, dos de los miembros no permanentes del máximo órgano, solicitaron hoy este encuentro para proponer que se organice una reunión oficial del Consejo antes de que se decida llevar a votación una propuesta para reforzar las sanciones a la República Islámica.
Ambos países consideran que se debe dar más tiempo a las negociaciones con Irán después de el mes pasado se consiguiera un acuerdo con su Gobierno para intercambiar uranio enriquecido.
Sin embargo, la oposición de brasileños y turcos no ha impedido que avancen en el seno del Consejo las negociaciones sobre la propuesta impulsada por Estados Unidos para imponer nuevas sanciones a Irán.
Fuentes diplomáticas dijeron a Efe que prácticamente quedan sólo por negociar los anexos del proyecto de resolución, en el que se precisan las entidades y los individuos objeto de penalizaciones.
El documento estadounidense endurece el actual régimen de sanciones impuesto a Irán y establece nuevas restricciones en relación al programa nuclear de Teherán.
Esta propuesta cuenta con el respaldo de los cinco miembros permanentes y con derecho de veto del Consejo de Seguridad (Rusia, EEUU, China, Francia y Reino Unido), además de Alemania, que negociaron durante un mes y medio su contenido.
Entre otras cosas, el borrador estadounidense impone por primera vez restricciones para la venta a Irán de armas convencionales y prohíbe proporcionar a Teherán tecnología que pueda ser empleada en el desarrollo de misiles capaces de llevar cabezas nucleares.
Tampoco permite inversiones iraníes en la fabricación de sistemas balísticos o en la extracción y procesamiento de uranio, al tiempo que endurece el régimen de inspecciones a las embarcaciones y aviones iraníes, así como de las actividades financieras y bancarias del país, en especial las realizadas por los integrantes de la Guardia Republicana iraní.
EE.UU. y otros países acusan a Irán de tratar de convertirse en una potencia atómica y exigen que cumpla con sus obligaciones bajo el Tratado de No Proliferación (TNP), del que Teherán es signatario.
Por su parte, el Gobierno iraní asegura que su programa nuclear es exclusivamente de naturaleza científica y exige respeto a su derecho a explotar esta fuente de energía.