El Consejo de Seguridad de la ONU reiteró hoy su "grave preocupación" ante la persistencia de las violaciones de los derechos humanos en Guinea Bissau tras el golpe de Estado del que fue escenario el país el 12 de abril y volvió a amenazar con sanciones a la Junta Militar si no abandona el poder.
Los quince miembros del máximo órgano internacional de seguridad emitieron un comunicado en el que, además de volver a condenar la asonada militar y pedir el "regreso al orden constitucional", expresaron su inquietud ante las informaciones sobre "saqueos, violaciones de los derechos humanos y abusos".
Entre esas violaciones, destacan "las detenciones arbitrarias" que practican las autoridades, "el maltrato a los detenidos y la represión violenta de manifestaciones", actos por los que sus autores deberían rendir cuentas ante la justicia, señaló el Consejo de Seguridad.
El máximo órgano de decisión de la ONU también se mostró preocupado ante "el posible aumento del narcotráfico como resultado de la inestabilidad actual" en un país que se ha convertido en un importante punto de tránsito de droga que llega a Europa procedente de Latinoamérica.
El Consejo volvió a amenazar con imponer sanciones a la Junta Militar y a quienes la respaldan, como ya hiciera en una declaración presidencial el pasado 21 de abril, "si no se solventa la situación que atraviesa el país" y se restaura el orden constitucional.
El representante especial de la ONU en Guinea Bissau, Joseph Mutaboba, pidió el lunes al Consejo que considere la imposición de sanciones contra la Junta Militar y son varias las voces que piden el despliegue de una fuerza de paz en el país.
El Consejo acogió con beneplácito además la liberación la semana pasada del primer ministro, Carlos Gomes Júnior, así como del jefe del Estado interino, Raimundo Pereira, que se encontraban retenidos por los golpistas desde que se produjo la asonada, y pidió "la liberación inmediata e incondicional de todos los otros detenidos".
Los quince también aplaudieron las iniciativas internacionales para hacer frente a la crisis y subrayaron "especialmente los esfuerzos mediadores" llevados a cabo por la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO).
Exhortaron a esa organización regional a que en coordinación con la ONU, la Unión Africana (UA) y la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) siga adelante con sus esfuerzos por poner en marcha la política de tolerancia cero contra la toma inconstitucional del poder en Guinea Bissau y fomentar la restauración del orden constitucional en el país africano.
Los golpes de Estado militares en la excolonia portuguesa han sido una constante en los últimos años y reflejan la inestabilidad política que vive ese país africano, uno de los más pobres del mundo.