El Consejo de Seguridad de la ONU y la Comisión para la Consolidación de la Paz del organismo estrecharon hoy lazos en una reunión en la que se subrayó que el máximo órgano internacional de seguridad puede beneficiarse del trabajo de ese comité para diseñar sus misiones de paz.
Los 15 miembros del Consejo se reunieron hoy para conocer los detalles del último informe de la comisión encargada de vigilar la consolidación de la paz en los países que emergen de situaciones de conflicto y mostraron su disposición general a colaborar más estrechamente en el futuro con ese comité.
El embajador de Ruanda Eugene-Richard Gasana, nuevo presidente de esa comisión, detalló ante los asistentes que su trabajo puede proveer al Consejo con las perspectivas de construcción de paz que se detecten con anticipación y que pueden influir en el diseño de las misiones de paz que encarga ese órgano de la ONU.
"El informe subraya las potenciales ventajas que presenta una interacción mayor y más frecuente entre el Consejo de Seguridad y la Comisión para la Consolidación de la Paz", explicó Gasana, quien mostró su disposición para trabajar "estrechamente" con "todos los miembros del Consejo para dar un nuevo impulso" a la relación.
Gasana detalló, además, que la comisión puede funcionar como "una plataforma flexible" que trabaje en conseguir socios y un compromiso importante entre las partes que intentan consolidar la paz en algún punto del mundo y conseguir así "un mayor apoyo" a esos procesos y las misiones de paz de la ONU.
"Aplaudo los pasos iniciales dados por el Consejo hasta ahora para ampliar su participación en diálogos más interactivos e informales alrededor de las oportunidades y desafíos que presenta la agenda del comité en algunos países", indicó Gasana.
Por su parte, el embajador alemán ante el Consejo de Seguridad, Peter Wittig, presidente saliente de la Comisión, destacó asimismo la necesidad de "fortalecer la interacción" de ese comité "con los principales órganos de Naciones Unidas", no sólo con el Consejo, pero también con la Asamblea General y con el Consejo Económico y Social (Ecosoc).
"Se debe mantener el impulso obtenido en 2010 por la Comisión para la Consolidación de la Paz, especialmente mientras la comisión expanda su agenda en el futuro", dijo Wittig, quien recordó que son once los miembros del Consejo de Seguridad que son miembros de la comisión.
El representante del Reino Unido en el Consejo de Seguridad, Philip Parham, aseguró su determinación para que "el Consejo busque regular y activamente la asistencia de la Comisión para la Consolidación de la Paz" e invitó a los responsables de ese comité a realizar análisis "de mayor calidad" en los problemas particulares y a ofrecer "posibles soluciones" a esas situaciones.
La responsabilidad de la Comisión para la Consolidación de la Paz es determinar qué necesitan los países que emergen de un conflicto para avanzar en sus tareas de recuperación, reconstrucción y reintegración, así como ayudarles a sentar las bases para su desarrollo.
Con la ayuda de las organizaciones regionales y de los propios Gobiernos implicados, trata de que los países afectados cuenten con la ayuda y los recursos suficientes para que avancen y no vuelvan a incurrir en enfrentamientos armados años después, como ha ocurrido en el pasado.
Los dos primeros países en la agenda de esa Comisión fueron Burundi y Sierra Leona, a los que luego se unieron Guinea Bissau, República Centroafricana y Liberia.
La importancia de la labor de la comisión recae, según la ONU, en que la mitad de los conflictos de las últimas dos décadas se han reanudado en los cinco años siguientes a la firma de un acuerdo de paz, por lo que es vital llevar a cabo trabajos para consolidar los distintos procesos de paz.