La cantante brasileña Gal Costa, una de las musas del Movimiento Tropicalista de la música brasileña, actuará el domingo en Toronto, lo que representará su debut en Canadá, en medio del aumento del interés en la ciudad canadiense por la música brasileña.
Costa, de 64 años de edad y natural del estado brasileño de Bahía, fue una de las integrantes del histórico grupo "Doces Barbaros" junto con los artistas Gilberto Gil, Caetano Veloso y María Bethania, que en la década de los años setenta se convirtió en un referente cultural en Brasil e internacionalmente.
Costa será precedida en el escenario del Massey Hall de Toronto, uno de los auditorios más prestigiosos de la ciudad, por los guitarristas brasileños Romero Lubambo y Filó Machado (uno de los guitarristas más destacados de la música brasileña contemporánea) así como el grupo brasileño-canadiense "Sambacana".
Alan Hetherington, líder de "Sambacana" y conocido en el mundo musical brasileño con el apodo de "Canadense", declaró a Efe que en los últimos seis años el interés en Toronto, y en Canadá en general, por parte la música brasileña ha experimentado un gran impulso.
Hetherington, un percusionista clásico que admite que experimentó una "epifanía" artística cuando viajó hace 20 años a Brasil, razona que parte de este creciente interés es fruto de que "en Toronto ahora hay una población que sostiene este tipo de expresión artística".
"Hace cinco o seis años eso no era posible y mucho tiene que ver con la comunidad brasileña aquí. Ahora en Toronto hay una creciente comunidad de músicos establecidos, el nivel es alto, está siendo sostenido por una creciente población brasileña, estudiantes y emigrantes" añadió.
El aumento del interés por la música brasileña es fácil de ver en los parques de la ciudad, especialmente en verano, cuando grupos de percusionistas se reúnen para tocar durante horas ritmos de "batucadas".
Hetherington recuerda cómo hace una década él y un grupo de músicos inició estas "batucadas" en Toronto (y crearon la "Escola de Samba", que se ha convertido en un elemento clásico de la música brasileña en Toronto) y cómo el panorama se ha transformado desde entonces.
"Tocábamos lo mismo durante un par de horas en la playa. La gente venía y se unía. Ahora hay ensayos serios. Presentaciones formales. Trajes traídos de Brasil. Debe haber ahora media docena de grupos en Toronto y algunos de ellos en términos de seriedad y calidad artística muy buenos".