Estados Unidos cuenta con la mayor población carcelaria del mundo y el confinamiento afecta en mayor medida a la población negra, revelaron hoy cifras difundidas por el Departamento de Justicia.
Según el Departamento de Estadísticas de Justicia, al 31 de diciembre de 2007 en Estados Unidos había poco menos de 2,3 millones de presidiarios, la mayor población carcelaria del mundo.
La población actual de Estados Unidos es de poco más de 305 millones de habitantes, según las cifras de la Oficina del Censo.
Además, la proporción era hasta el año pasado la mayor del mundo con 756 presos por cada 100.000 habitantes, indicó el organismo dependiente del Departamento de Justicia.
Por otra parte, la tasa de encarcelamiento de hombres negros fue 6,5 veces superior a los blancos y 2,5 veces mayor que la de los hispanos.
El informe indicó que la cantidad de poco menos de 2,3 millones de encarcelados representó un aumento de 1,5 por ciento sobre el año anterior.
Ese mayor aumento de población penal se registró entre los convictos por delitos federales con 6.572 prisioneros, seguidos por los delitos comunes, que se registraron mayoritariamente en Florida (5.250), Kentucky (2.457) y Arizona (1.945).
Uno de cada 198 reclusos cumple una sentencia de menos de un año, según las cifras, y el confinamiento de mujeres negras fue aproximadamente tres veces superior al de las mujeres blancas y el doble de las hispanas, según los datos proporcionados por el Departamento de Estadísticas.
"Estas nuevas cifras confirman que Estados Unidos sigue siendo el principal carcelero del mundo", indicó David Fathi, director para Estados Unidos de Human Rights Watch (HRW).
"¿Por qué Estados Unidos tiene siete veces más presos que Canadá? ¿Cómo es posible que otros países puedan salvaguardar la seguridad pública encarcelando a menos personas?, preguntó Fahti.
Human Rights Watch manifestó que una solución para reducir la población carcelaria del país sería eliminar la pena mínima para todos los delitos relacionados con las drogas.
También recomendó que se aumenten el trabajo comunitario y otras alternativas al encarcelamiento para quienes cometan delitos menores vinculados a las drogas y otros crímenes no violentos.
La organización de defensa de los derechos humanos instó al presidente electo Barack Obama a modificar la justicia penal.
"El presidente electo debe liderar un diálogo nacional sobre la política de control del crimen. Ha llegado el momento de desmarcarse de las políticas fracasadas que han convertido a Estados Unidos en el principal carcelero del mundo", dijo Fahti.