El director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) de Panamá, Manuel González Ruiz, renunció hoy al cargo en medio de las críticas de diversos sectores por la crisis en el suministro de agua potable en la capital, que ya alcanza casi los dos meses.
"Eso (la renuncia) es una decisión personal del ingeniero Manuel González Ruiz, a quien conozco bien y durante muchos años, es un funcionario muy competente y hay que respetar su decisión", dijo a los periodistas el ministro panameño de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino, confirmando que el director del IDAAN deja el cargo.
"Le corresponde ahora al presidente (de la república, Ricardo Martinelli) designar a un nuevo director de esta institución, y más allá de la designación (...) es trabajar en una reestructuración del tema del agua a nivel nacional", indicó Vallarino.
El ministro de Economía dijo que el Gobierno panameño programa realizar "inversiones importantes" en el suministro del agua y aseguró que Martinelli hará anuncios al respecto en los próximos días.
Por su lado, la Presidencia panameña indicó en un comunicado que González Ruiz, de 62 años, renunció "por razones de salud".
La renuncia de González Ruiz se produce en momentos en que diversos sectores de la ciudadanía, la oposición, sindicatos, organizaciones populares y dirigentes de agrupaciones de la sociedad civil venían exigiendo su renuncia por no haberse solucionado el problema de la falta del líquido.
Los habitantes de la capital sufren un racionamiento del agua desde el pasado 8 de diciembre a raíz de los peores aguaceros caídos en 200 años en Panamá y, por primera vez en varias décadas, aún no pueden beberla directamente por la contaminación y turbiedad, causante de diarreas, en varios sectores de la capital.
La situación afectó la capacidad de purificación de agua de las plantas potabilizadoras de Chilibre, gestionadas por el IDAAN.
El problema pareció encaminarse a su solución el martes pasado, cuando el Gobierno anunció que el agua que produce la potabilizadora de Chilibre, para la ciudad de Panamá, es apta nuevamente para el consumo humano en los lugares en que llega, pero aún la población no confía y se queja del nivel de turbiedad.
El suministro continúa racionado por sectores, así como las operaciones de llevar el líquido en camiones cisternas a las áreas donde no llega, mientras cesó el reparto gratuito de agua potable embotellada.