La reanudación del partido entre Rafael Nadal y el chileno Fernando González, de los cuartos de final del Abierto de Estados Unidos, interrumpido ayer por la lluvia con ventaja para el español por 7-6 (4) y 6-6 (3-2), permanece aún a expensas de la meteorología, mientras las dos semifinales femeninas, han quedado definitivamente suspendidas y trasladadas al sábado.
La organización quiere apurar al máximo las posibilidades para que se retome el choque entre Nadal y González. Un nuevo aplazamiento, al sábado, trastocaría el resto del torneo, que tendría que planificar la final para el lunes, tal y como sucedió el año pasado. Jugarían en la pista central, la Arthur Ashe.
Pero en vista de que la lluvia sobre Flushing Meadows no cesa, la organización del último Grand Slam de la temporada ha optado por retirar de la programación las semifinales femeninas que van a disputar la estadounidense Serena Williams y la belga Kim Clijsters por un lado, y la también belga Yanina Wickmayer y la danesa Caroline Wozniacki, por otro. Ambas se jugarán el sábado.
Por lo tanto, el juego se comprime para las dos últimas jornadas en el caso de que la lluvia permita la conclusión del choque entre Nadal y González, el único de cuartos de final que resta por completar.
El llamado como 'súper sábado', que tradicionalmente aglutina las dos semifinales masculinas y la final femenina, tendrá ahora, según los cálculos más favorables, las dos de hombres y las dos de mujeres.
En el mejor de los casos, Rafael Nadal, que aguarda en la zona de jugadores el momento de salir a la pista desde primera hora de la mañana, tendría que disputar tres partidos en tres días para optar al título del único Grand Slam que le falta. Todo lo contrario que los componentes de la otra semifinal: el serbio Novak Djokovic y el suizo Roger Federer, que descansan desde el sábado.