Tropas del Ejército brasileño comenzaron a reforzar hoy la seguridad en Río de Janeiro ante la visita del presidente ruso, Dimitri Medvédev, quien entre el martes y miércoles próximos permanecerá en la ciudad en visita oficial.
Los soldados, cuyo número no ha sido divulgado, han comenzado a instalarse sobre todo en los alrededores de la playa de Copacabana, donde se alojará el presidente ruso durante su visita a la ciudad.
Aunque no se ha divulgado aún la agenda oficial de Medvédev, fuentes oficiales dijeron a Efe que tiene previsto llegar el lunes por la noche, aunque sus actividades oficiales comenzarán el martes, cuando tendrá un primer encuentro con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Medvédev llegará a Río de Janeiro tras su participación en la Cumbre de Líderes del Foro Económico Asia-Pacífico (APEC), que hoy concluye en Lima, y luego tiene previsto seguir rumbo a Venezuela y Cuba, las otras dos escalas de su gira latinoamericana.
Fuentes oficiales consultadas por Efe adelantaron que durante la visita de Medvédev está previsto que Brasil y Rusia firmen acuerdos bilaterales en los sectores de tecnología, propiedad intelectual e información, y renueven convenios de cooperación en las áreas nuclear y militar.
En el apartado de defensa, existen expectativas por el lado ruso en relación a un proyecto de modernización de las Fuerzas Armadas que estudia el Gobierno brasileño.
Esos planes incluirán la compra de aviones de combate y otros equipamientos militares y han despertado el interés de Rusia, uno de los más importantes fabricantes de armamentos del mundo, que en los últimos años ha incrementado sus ventas a varios países de América Latina y generado así algún resquemor en Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, adelantó esta semana que Brasil está interesado en la adquisición de material de defensa, pero siempre que se garantice la transferencia de tecnología, que parece ser una de las piedras de tranca en las negociaciones con Rusia.
Amorim dijo que la cooperación militar estará en la agenda de Lula y Medvédev, pero aclaró que "Brasil no comprará equipamientos militares sin transferencia de tecnología, porque toda compra (en ese apartado) forma parte de una política de desarrollo industrial y tecnológico nacional".