El embajador de Argentina en Uruguay, Hernán Patiño, dejará su cargo este año para dar "aire fresco" a la relación bilateral después de que el Gobierno de Cristina Fernández aceptara hoy su renuncia en medio de renovadas acusaciones en su contra de la oposición uruguaya por injerencia política.
La dimisión fue recibida con satisfacción por la principal fuerza opositora uruguaya, el conservador Partido Nacional, que ha tildado al diplomático de persona "non grata" varias veces, lo considera demasiado próximo al presidente electo, el izquierdista José Mujica, y lo acusa de ver al país "como una provincia de Argentina".
Mientras el embajador argumentaba hoy que su salida es una decisión personal destinada a dar un nuevo impulso a la relación bilateral, para el Partido Nacional fue una respuesta del Gobierno de Fernández a sus constantes protestas por la "intromisión" de Patiño en los asuntos internos.
El decreto del Boletín Oficial de la República Argentina que informó este miércoles de la dimisión sostiene que el diplomático presentó su renuncia el pasado 3 de diciembre tras la victoria de Mujica, del Frente Amplio, en las elecciones generales.
Patiño aseguró hoy a Efe que, entre otras cosas, la medida busca contribuir a una "rápida solución" a la controversia que Uruguay y Argentina mantienen por la papelera Botnia, aprovechando la llegada de Mujica al poder el 1 de marzo.
Por la puesta en marcha de la planta de celulosa en la localidad uruguaya Fray Bentos, en la frontera común, vecinos de la argentina de Gualeguaychú mantienen cerrado el paso entre las dos poblaciones desde hace más de tres años, porque consideran que esa instalación contamina el Río Uruguay.
"Presenté mi renuncia indeclinable al cargo porque consideraba que mi ciclo como embajador quedaba concluido", afirmó Patiño, peronista vinculado al Frente para la Victoria del matrimonio Kirchner, que se define como político más que diplomático y que dirige la embajada desde hace ocho años.
Sin embargo, el anuncio coincidió con la polémica surgida a raíz de la publicación el pasado fin de semana de un artículo suyo en la revista argentina Perfil repleto de elogios hacia Mujica.
En el texto, Patiño también ensalzó al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, la corriente que encabeza Mujica en el Frente Amplio y que tiene su origen en una guerrilla en la que el presidente electo militó en la segunda mitad del siglo pasado, cuando estuvo preso 13 años.
Si bien el embajador se disculpó por esas expresiones, el candidato a vicepresidente por el Partido Nacional en las pasadas elecciones, el senador Jorge Larrañaga, pidió ayer su expulsión al Canciller uruguayo, Pedro Vaz.
Según Larrañaga, en el encuentro Vaz se comprometió a convocar al embajador para pedirle explicaciones.
Nada más conocerse la renuncia, el senador consideró hoy en declaraciones a Efe que la decisión obedeció a sus protestas, más que a una determinación del propio diplomático.
La enemistad entre el Partido Nacional y el embajador viene sin embargo de más atrás, cuando en 2005 el diplomático criticó un fallo judicial sobre la represión en Uruguay durante la dictadura militar (1973-1985) y varios diputados conservadores pidieron su expulsión.
En septiembre de 2009, durante la campaña electoral, el grupo opositor elevó una petición al Parlamento para declarar persona "non grata" a Patiño por haber participado en un mitin que el entonces candidato Mujica ofreció en Buenos Aires.