El empresario mexicano José Antonio García ha dicho hoy tras reunirse con el portavoz del Grupo Socialista en la Junta General, Fernando Lastra, que finaliza su visita a Asturias con el conocimiento de un "escenario muy completo" en su intento de comprar el Real Oviedo mientras que el representante de Peñas Azules ha considerado esta cita una "pérdida de tiempo total y absoluta".
García y Hugo López -representante de Peñas Azules-, tras la entrevista mantenida ayer con el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, han compartido esta mañana una agenda que les llevó a la sede de la Presidencia del Principado, cuyo edificio abandonaron apenas un minuto después de haber accedido al mismo para trasladarse a continuación al Parlamento regional, donde fueron recibidos por Lastra.
Ambos interlocutores anunciaron ayer que hoy serían recibidos por el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, quien no incluyó esta reunión entre los actos anunciados para esta jornada. "Prefiero no hablar", ha dicho Hugo López ante la pregunta de los periodistas sobre si se encontraba decepcionado por no haber sido recibidos por el máximo responsable del Ejecutivo regional.
Esta ha sido la actividad desarrollada por García en su segunda jornada en Asturias tras la reunión mantenida ayer con el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, a la que también asistieron dos representantes de Peñas Azules, en la que el mexicano, integrante del grupo Pegaso, presentó una oferta de compra al máximo accionista del club, Alberto González.
La propuesta, según fuentes próximas a la negociación, incluiría un acuerdo entre Ayuntamiento y Pegaso para abonar ahora 600.000 euros, 300.000 cada una de las partes, por los títulos de la mayoría accionarial y el resto, hasta llegar a los 1,8 millones de euros, sería variable en función de la categoría del Real Oviedo.
Toño García ha declarado al término del encuentro mantenido con Lastra que intercambiaron "impresiones", y ha señalado que el parlamentario se mostró "muy receptivo", si bien ha evitado "hablar de otro tipo de cosas que hayan pasado y lo importantes es ver hacia adelante, y lo que pueda venir de beneficio para el Oviedo".
"Breve pero sustanciosa", ha resumido su contacto con el diputado socialista en el que afirma que ha encontrado la "mejor disposición".
García ha incidido: "Hay que pensar en que venga el beneficio total y cualquier unión, esfuerzo y ayuda que le den va a ser bueno para el equipo, al margen de cualquier situación porque al final, independientemente de cualquier partido político, está la bandera del Oviedo que es lo que nos tiene que unir a todos".
Ha descartado que tenga previsto celebrar más reuniones en el ámbito institucional antes de su marcha, mañana sábado, y ha anunciado que "pronto" espera "estar de regreso".
El empresario ha desvelado que prevé entrevistarse con Alberto González, el "máximo accionista" y del que "dependen muchas cosas".
Hugo López, que inicialmente se ha referido al encuentro que ha compartido con José Antonio García y Lastra como un "principio de acercamiento" en el que sus dos compañeros de reunión estuvieron "departiendo sobre cosas personales de amigos comunes, cuál era la situación del Oviedo y poco más", finalizó su comparecencia ante los periodistas mostrando su decepción.
"No me ha gustado esta reunión, ni las formas ni lo que se habló. Es más, no me parece serio", ha dicho el representante de las Peñas, quien ha indicado que quizás el empresario ha ofrecido un punto de vista "más positivo" que el suyo.
José Antonio García, un directivo de fútbol distinto, marcado por la pasión
José Antonio García, el empresario mexicano que negocia la compra del club Real Oviedo es un tipo diferente de directivo de fútbol, reconocido por su buen "ojo clínico" para detectar jugadores, pero a veces demasiado apasionado.
Hijo de David García y Josefina Rodríguez, originarios de Illaso, Villayon, Asturias, José Antonio nació en la Ciudad de México el 3 de marzo de 1962 y tuvo su primer contacto con el fútbol por intermedio de la marca "Garcís" de ropa deportiva, fundada por su padre y que llegó a vestir a la selección mexicana y a equipos de Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay, Brasil, España e Italia.
En 1987, el padre de la familia, aficionado al fútbol, le compró el club mexicano Atlante al Instituto Mexicano del Seguro Social y desde entonces y aún cuando en 1995 le vendió la mayoría de las acciones al empresario mexicano Alejandro Burillo, José Antonio es presidente ejecutivo del club.
La entrada de José al fútbol fue por la puerta trasera, se llevó el Atlante a la ciudad de Querétaro con la idea de acercarlo a la gente, pero un año después sufrió su primera decepción, el descenso a la segunda división, en 1990.
Apasionado como es, García no entendió de matices, deprimido se encerró 20 días en su casa y salió de ella sólo cuando tuvo claro un plan para emprender el camino de regreso. Entonces juró rescatar al conjunto.
Cumplió la promesa de la manera más inesperada, al dejar la nómina intacta y un año más tarde vencer en la final al Pachuca en una serie de penaltis que se extendió a 22 disparos y se decidió con un gol de oro del portero Félix Fernández, quien trajo a los "Potros" de regreso a primera.
El regreso no pudo ser mejor porque en la temporada 1992-1993 se hicieron del título, el primer gran triunfo de García como directivo.
Con el tiempo, García, quien tiene negocios de zapatería en la ciudad de León, maduró y se convirtió en un directivo con un gran sentido común para llamar a futbolistas talentosos. En los últimos años se dio el lujo de traer a Atlante a varios extranjeros considerados de lo mejores de la liga en los últimos 12 años.
El chileno Sebastián González, el argentino Federico Vilar, el colombiano Luis Gabriel Rey y el venezolano Giancarlo Maldonado son algunos de los mejores jugadores en los que García vio luz antes de que fueran brillantes en México.
También ha tenido sensibilidad para dar segundas oportunidades a jugadores en baja, como el propio Rey, quien tuvo una buena segunda etapa en Atlante, el argentino Gabriel Pereyra y el mexicano Francisco Fonseca, entre otros.
Personas cercanas a "Toño" lo consideran un hombre espléndido, bonachón, franco y con facilidad para relacionarse, pero reconocen que a veces su pasión le hizo ganarse enemigos, al menos durante los partidos.
Cercano al club Oviedo por su origen, el mexicano insiste en que el equipo español es imprescindible en la máxima división de la liga española y ha dicho tener una propuesta para sacarlo de la segunda categoría.
Nadie sabe si su proyecto será aceptado y en ese caso si tendrá éxito, pero parece haberse ganado el beneficio de la duda. A fin de cuentas tiene experiencia en resucitar clubes en crisis como hizo en México con sus "Potros", a quienes en pocos meses convirtió de equipo descendido a campeón de liga.
Por Gustavo Borges