El pleno desarrollo de juego del campocorto Hanley Ramírez y el ocaso del jardinero Moisés Alou representan los extremos en los que se encuadra el equipo de República Dominicana que iniciará mañana su andadura en el segundo Clásico Mundial de béisbol en la capital puertorriqueña de San Juan.
La plantilla quisqueyana, despojada ya de un favoritismo en su momento incuestionable debido a la ausencia de ilustres figuras, se afinca en la solvencia individual de sus principales hombres para mantener la bien ganada fama de cuna de "estrellas" del béisbol que adorna a la nación caribeña.
Que el talento disponible logre fraguar una artillería, defensa y 'pitcheo' necesarios para llegar tan lejos como hasta el final del camino, es tarea de uno de sus principales activos, quien no precisamente se encuentra dentro de las líneas de cal que bordean el diamante de juego.
El piloto Felipe Alou se juega en el Clásico la que podría ser su última carta en un deporte al que ha dado prácticamente toda su vida, destacándose como jugador estrella y dirigente laureado.
"Si no llegamos al partido final, consideraría nuestra participación como un fracaso".
Así de tajante fue Alou cuando fue presentado el año pasado como el capataz de la novena dominicana, un honor que le eludió en 2006 cuando era el timonel de los Gigantes de San Francisco en las Grandes Ligas.
Lo que probablemente Alou no pudo haber imaginado en ese momento era la cadena de ausencias y deserciones a la que debería hacer frente en su tarea de estructurar un conjunto con la suficiente capacidad enfrentar y vencer a cualquiera de los otros 15 animadores del Clásico.
"Esta situación habrá que definirla en esta oportunidad, muchos equipos no le dan el permiso a sus jugadores y también muchos jugadores dicen que van (al Clásico) y después no lo hacen", se quejó el dirigente a la luz de los últimos acontecimientos en torno al equipo dominicano.
Y es que parece hasta risible que jugadores de la talla de Albert Pujols, Vladimir Guerrero, Manny Ramírez (en realidad este jardinero nunca le ha interesado participar del Clásico), Alfonso Soriano, Plácido Polanco y Ervin Santana, entre otros, no se encuentren en la nómina quisqueyana por diferentes motivos.
Ante este no muy halagüeño panorama, Alou y los ejecutivos dominicanos parecían tener en el tercera base Alex Rodríguez el as que supliera tan destacadas ausencias, solo para que en un abrir y cerrar de ojos el fervor por su integración se convierta en un lamento del que aún están por verse los resultados.
El antesalista y figura estelar de las Mayores debió alejarse del equipo dominicano ante el desgarre en un músculo de su cadera derecha que, según los médicos que le atendieron, obligaría en un último caso a someterle a una intervención quirúrgica.
Así las cosas, el plantel tricolor depositará sus esperanzas en Ramírez, David Ortiz, Miguel Tejada, José Reyes, José Guillén, Robinson Canó, Nelson Cruz y Fernando Tatis, incluido a última hora en lugar de 'A-Rod'.
En la 'lomita de los sustos' contará con jóvenes abridores como Edison Vólquez y Johnny Cueto, a los que se agrega el experimentado Pedro Martínez, quien busca demostrar que aún su pólvora tiene la suficiente potencia como para utilizarse en Grandes Ligas.
Carlos Mármol encabezará el grupo de relevistas que incluye al veterano Julián Tavárez y al novel Pedro Viola.
En resumidas cuentas, los dominicanos no presentarán el plantel de lujo soñado pero sí el impulso para, sea a batalla campal o escaramuzas, echar el pleito y echarlo bien.