El español Iker Cobo corta la única oreja de la tarde en Tovar, Venezuela


El diestro español Iker Cobo cortó hoy la única oreja en la segunda corrida de la Feria de la Virgen de Regla celebrada en la ciudad andina de Tovar.


Compartió cartel con los venezolanos Currito Ramírez, que dio una vuelta al ruedo, y Eduardo Valenzuela, que escuchó un aviso.


El español Manolo Escribano, que completó el grupo de espadas, recibió un puntazo en el escroto que no le impidió salir a matar su segundo.

 

Se jugaron ocho toros nacionales de "Tarapío", de doña Maribel Llorens de Branger, bien presentados que cumplieron en varas; destacaron los jugados en primer y tercer lugar, el resto no se comía a nadie pero resultaron grandes a un cuarteto poco toreado.


Los toros pesaron 460, 470, 430, 425, 428, 437, 430 y 425 kilos.


La corrida duró una hora y tres cuartos y se celebró en el coliseo cubierto de "El Llano", que registró cerca de media entrada; desde el quinto toro la lidia se desarrolló con luz artificial.

 

Escribano, ovación y aplausos.


Valenzuela, silencio y aviso.


Currito, vuelta y pitos.

 

Cobo, palmas y oreja.


Escribano saludó al que abrió plaza con largas cambiadas de rodillas, airosas verónicas y ceñidas "chicuelinas"; el toro empujó en un fuerte puyazo; al quitarlo del caballo se lució en un quite por "tafalleras".


Con las banderillas dejó los seis palos arriba siendo cogido aparatosamente en el segundo par, recibiendo un puntazo corrido de siete centímetros del muslo al escroto; con tres péndulos en los medios comenzó el ultimo tercio; bajó el tono del trasteo con la "pañosa" y lo finiquitó de estocada.

 

En el quinto, el sevillano salió con un pantalón de monosabio; tardó en ir a la silla donde le dieron con saña; volvió a agarrar los "garapullos" para clavar los tres pares arriba; con la muleta intentó el lucimiento sin conseguirlo y lo mató de estocada hasta la cinta y certero descabello.


Valenzuela, "lanceó" con gusto a su primer toro, que lo cambiaron con dos puyazos, dos picotazos y dos pares de banderillas; con la muleta intentó el lucimiento sin perder la compostura; lo mató de media estocada.


Al segundo, bizco y con poder, lo toreó valiente con la capa; el toro derribo en varas; a pesar de eso al valenciano no se amilanó y cogió los palos para dejarlos todos arriba; con la muleta pasó por la calle de la amargura escuchando un aviso antes de matar.


Ramírez recibió a su primero con un farol, de rodillas y aseados lances; tras largo puyazo siguió con muletazos de hinojos y compuestos ayudados por alto; lo sacó a los medios donde recibió el aplauso de sus paisanos en un alargada faena con tandas con la diestra y por naturales acompañada de la música; se adornó antes de matarlo con la toledana en el tercer intento, perdiendo el trofeo.


El séptimo le vino grande al del patio y cumplió con matarlo.


El primero de Cobo salió suelto y con la cara alta de los capotazos; con solo un largo puyazo y un palitroque cambiaron el tercio; el donostiarra venía con ganas pero se encontró con el garbanzo negro del encierro; lo sometió con sobriedad y valentía pero no había tela que cortar y lo mató de pinchazo y estocada, recibiendo palmas a su voluntad.


Al que cerró plaza lo "lanceó" hasta los medios, donde remató con media "belmontina"; tres veces lo puso en el caballo antes de realizar emotiva faena en el centro de la arena con largas tandas de derechazos y naturales al compás del pasodoble; con el público de pie siguió el trasteo hasta que el toro pidió la muerte; pinchazo sin soltar y estocada entrando por derecho, que lo mató sin puntilla; paseó la merecida oreja.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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