El español Javier Jiménez, sobrino de los finados matadores de toros Manolo González y Alfredo Jiménez, debutó en la Monumental Plaza México, con un éxito de peso, cortó una oreja y, lo principal, se mostró con condiciones muy firme para alcanzar un sitio importante en la profesión.
Alternaron con Jiménez su paisano Daniel Martín y los mexicanos Salvador López y Alejandro Corona, que se han ido en vacío. En esta séptima novillada que llovió fuerte en el tercer novillo, se lidiaron ocho astados del hierro de Los Encinos.
Bien presentados, de hechuras que no mienten y que ha habido astados importantes. Con mucha clase, el primero, tercero y cuarto, este premiado con arrastre lento a sus despojos. Buenos, segundo, quinto, el sexto cumplió y con problemas, séptimo y octavo. violentos en su comportamiento.
Martín, conoce el ofició pero no interesó, pues su trazo no proyectó a las alturas. Sin estar del todo mal, dejó ir al excelente primero e, inclusive, al quinto que, sin la clase del que abrió plaza, se dejó torear. Al primero lo mató de bajonazo y al otro de varios intentos para escuchar un aviso, silenció en ambos.
López, tampoco logró cuajar la tarde deseada, en el segundo el viento lo molestó, tiene el defecto de no dejarles la muleta en la cara a los astados e irse, al reponerse, junto con la muleta. Aviso en el segundo y en el sexto, este sin el recorrido de sus congéneres, tampoco anduvo firme.
Corona, con el tercero estructuró una faena con muletazos estupendos sobre ambos pitones, pero llovía con gran fuerza y mató de estocada, no hubo pañuelos por esa circunstancia y todo quedó en ovación. Con el séptimo exigía mucho y se la jugo, mató de estocada y varios descabellos. Palmitas en su honor.
Jiménez, con un ruedo que era un barrizal, desde que se abrió de capa, mostró que es un prospecto con condiciones innatas. Y su trasteo, pese a las malas condiciones del ruedo, reunió calidad, talento torero e impacto. Magnífica estocada, una oreja de mucho peso y gritos de torero, torero.
El octavo, con mucha cara y exigente, confirmó sus buenas hechuras y capacidad torera. Mató pronto y aplausos, Cayó de pie.