El matador de toros español José María Manzanares cortó hoy dos orejas y bordó el toreo en la cuarta corrida de toros, sexto festejo, de la Feria de Nuestra Señora del Socorro celebrada esta noche en la ciudad venezolana de Valencia.
Su compatriota Francisco Rivera Ordóñez no tuvo suerte con su lote y el venezolano Eduardo Valenzuela fue aclamado por sus paisanos.
Se lidiaron toros colombianos de "La Ahumada", complicados; tercero, cuarto y sexto se crecieron en el último tercio por la sabiduría de Manzanares y la decisión de Valenzuela; pesaron 478, 470, 440, 426, 490 y 470 kilos.
Rivera Ordóñez, silencio y silencio.
Manzanares, oreja tras aviso y oreja.
Valenzuela, palmas tras aviso y ovación tras aviso.
El alicantino Manzanares fue paseado a hombros por la plaza, que llenó la mitad de su aforo.
Por primera vez en Venezuela, un cuadro flamenco andaluz compuesto por "El Nano de Jerez", Diego "El Boquerón" y el guitarrista José María Santiago, amenizó las tres primeras faenas como habitualmente lo hacen en la feria de Jerez de la Frontera y otros pueblos del sur de Andalucía, creando un ambiente español que no se podía aguantar, como dirían los más castizos andaluces.
Abrió plaza un jabonero sucio que no quiso saber nada con el capote de Rivera Ordóñez; Pedro Gelvi despertó al toro con un largo puyazo. El diestro madrileño porfiando sacó pases con la diestra que acompañó el grupo flamenco por bulerías que sonaron a gloria bendita; estocada que hace guardia y descabello.
Al cuarto, abanto y distraído, el torero le plantó cara en los medios y el astado le quiso quitar las zapatillas; lo liquidó con brevedad.
Basto y zancudo salió el primero de José María Manzanares; nadie daba un duro por el astado; con un puyazo y la boca cerrada llegó a la poderosa muleta del alicantino que poniéndose muy cerca con la muleta planchada lo sometió y realizó un "faenón" de menos a más al compás de las bulerías.
Con templadas tandas de naturales y derechazos seguidos de largos redondos el toro fue a más, terminando entregado en los medios y embistiendo como una seda; entró a matar con decisión; la primera estocada asomó por abajo, la segunda lo mató fulminado; merecida oreja tras aviso.
El quinto, lidiado bajo la lluvia, recibió buena vara del "Chocolate"; porfiada faena de Manzanares que aguantó las "tarascadas" hasta poderle al toro y cincelar primorosa faena de asiento.
Fue llevándolo al son de su toreo preciosista, en series por naturales y toreros remates, antes de recetar una estocada en la cruz que lo hizo rodar sin puntilla para obtener otra merecida oreja.
Valenzuela estuvo pinturero con la capa y fácil con las banderillas; compuesto trasteo a un toro que se vino abajo; atacó derecho con la espada y lo liquidó de media estocada.
El que puso fin a la noche, fue un "regalito" que se llevó al valenciano por delante sin consecuencias; se la jugó en banderillas clavando los tres pares arriba y sorprendió con larga y emotiva faena de muleta, acompañado de la música con apretadas series jaleadas por sus paisanos; estocada y tres descabellos que pusieron fin a la corrida.