El ex director general de Globovisión, Alberto Federico Ravell, vinculó hoy su salida del canal a desacuerdos con otros accionistas sobre un proyecto de venta de la cadena y posibles presiones de miembros del Gobierno venezolano.
En una rueda de prensa en Caracas, Ravell afirmó que "se lograron los objetivos: el canal no se vendió" y Globovisión, canal privado crítico con el Gobierno del presidente Hugo Chávez, "no ha cambiado de línea editorial".
"Los rumores de venta del canal (...) eran ciertos", comentó el ex director, que, pese a su salida la semana pasada, sigue siendo accionista del canal con un 10 por ciento de participación.
Ravell contó que uno de los accionistas mayoritarios, el banquero Nelson Mezerhane, "ofreció comprar las acciones" a Guillermo Zuloaga, otro accionista mayoritario y presidente del canal, y a él mismo.
Agregó que Mezerhane dijo que había "acordado" la cuestión con Alí Rodríguez, actual ministro de Electricidad, y Nelson Merentes, presidente del Banco Central (emisor) venezolano, y que una de las condiciones era que él mismo y Leopoldo Castillo, conductor del programa "Aló ciudadano", un espacio muy crítico con Chávez que emite la cadena, se fueran.
Ravell no aclaró, pese a la insistencia de los periodistas, si estaba denunciando presiones del Gobierno para obtener su salida, y emplazó a Rodríguez, al que dijo "respetar mucho", y a Merentes, con el que afirmó tener también una buena relación, a que dijeran si era cierto lo que había comentado Mezerhane.
"Bajo ningún concepto podía estar de acuerdo con que un banquero vaya a poner mano en Globovisión", subrayó, antes de reiterar su apoyo a Zuloaga por haber afirmado que el canal "no se compra ni se vende".
Admitió que ambos tuvieron "diferencias" sobre la cuestión, pero añadió: "No diría que son irreconciliables".
Dijo también no sentir "ningún rencor" y señaló que le daba "un voto de confianza a Zuloaga" con respecto al futuro de la cadena, aunque reconoció que está en las manos de éste vender o no vender.
"El Gobierno debe estar feliz", comentó al referirse a su salida, antes de agregar que "para afirmar que ha presionado debería escuchar la respuesta" de Rodríguez y Merentes.
Al ser preguntado por su futuro, dijo que tenía "un proyecto comunicacional muy bueno", del que no quiso dar detalles.
Ante la insistencia de los periodistas para conocer más precisiones de cómo se llevó a cabo su renuncia, comparó el caso con "matrimonios que se llevan mal" y se decide que hay que separarse.
Indicó, no obstante, que tenía intención de irse pero "de manera menos abrupta" y dijo que Zuloaga le emplazó a irse más rápido, aunque tampoco aclaró el por qué.
Ravell denunció por otra parte una "jugarreta del Gobierno" por haber suspendido, el mismo día en el que se iba, el viernes pasado, las medidas cautelares que afectaban a Zuloaga y a su hijo por un proceso abierto contra ellos relativo a otros negocios de ambos.
"Lo sueltan justo el día en que saben que estoy a punto de salir", dijo, antes de considerar que el objetivo del Gobierno era "tirar mancha encima" de la cadena.
Ravell, que lanzó mensajes de apoyo a Globovisión y a la oposición, a la que emplazó a permanecer unida de cara a las legislativas de septiembre próximo, pidió asimismo a Chávez que se "dedique a gobernar" y respete a los medios.
"Globovisión no depende del Gobierno", afirmó Ravell, quien destacó asimismo que "no anda en ninguna campaña", en alusión a los rumores de que podría ser candidato en las próximas parlamentarias y no tiene la intención de irse del país "bajo ninguna circunstancia".