El Gobierno argentino dictó hoy la conciliación obligatoria en el conflicto sindical que desde hace seis días mantiene paralizado el puerto fluvial de Rosario, la principal terminal exportadora de granos del país.
La medida, adoptada por el Ministerio de Trabajo y que comenzará a regir desde el mediodía de este miércoles, obliga a restablecer la actividad normal en el puerto mientras se negocia una solución para la controversia.
La decisión de la cartera laboral se conoció después de que la presidenta argentina, Cristina Fernández, anunciara que el Gobierno intervendría en el conflicto.
En un acto en la provincia de Santa Fe, a la que pertenece Rosario, Fernández dijo que es responsabilidad del Gobierno "dar una respuesta para la solución" de este tipo de conflictos.
El anuncio se produjo luego de un nuevo fracaso en las discusiones entabladas entre la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera del país, y la cámara que reúne a las empresas exportadoras de cereales, varias de ellas multinacionales.
La filial de la CGT en el puerto de San Lorenzo (Rosario) inició el miércoles pasado una huelga para exigir que todos los trabajadores que prestan servicios en las empresas exportadoras cobren un salario mínimo de 5.000 pesos (unos 1.240 dólares).
Por la protesta, las terminales portuarias pertenecientes a las empresas agroexportadoras afectadas por la huelga registran problemas para ingresar a sus instalaciones de granos y derivados con destino a la exportación.
Por estar en el corazón del área agrícola argentina, Rosario concentra cerca del 80% de los despachos de granos del país suramericano, uno de los mayores productores y exportadores mundiales de cereales y oleaginosas.
En este puerto operan terminales de grandes exportadores multinacionales, como Bunge, Cargill y Louis Dreyfus.