El Gobierno argentino ordena la conciliación en una huelga en una planta de General Motors


El ministerio de Trabajo de Argentina dictó hoy la conciliación obligatoria en el conflicto entre General Motors (GM) y los mecánicos de la planta en el país suramericano de la compañía automovilística estadounidense.


"Se ha dictado la conciliación laboral obligatoria por el término de 15 días, abriéndose así una nueva instancia de negociación", dijo el ministerio en un comunicado.


El sindicato de mecánicos había iniciado hoy una huelga por tiempo indefinido en la planta de General Motors en rechazo a una oleada de despidos.


La huelga fue convocada tras vencerse una conciliación obligatoria dictada por las autoridades laborales para que las partes negociaran una solución al conflicto y en momentos en que las multinacionales de automoción instaladas en el país suspendieron o dieron vacaciones anticipadas a sus trabajadores a raíz de la caída de las ventas.


Los obreros acudieron a sus puestos en la planta de GM en la provincia de Santa Fe (centro), pero no trabajaron y estaban en un estado de asamblea permanente, informaron fuentes del sindicato de mecánicos, que amenazaban con extender la protesta a otras compañías automovilísticas.


Los portavoces indicaron que estaban a la espera de reanudar las negociaciones con la compañía, que hace 15 días había anunciado el despido de 435 trabajadores, decisión que fue congelada por el ministerio de Trabajo de Santa Fe, a través de un "conciliación obligatoria" que venció en la medianoche del lunes y la legislación local impide que sea prorrogada.

 

Ante esta situación, intervino el ministerio de Trabajo nacional para dictar una conciliación que obligó a levantar la protesta en General Motors y reanudar las negociaciones.


La mayoría de las multinacionales de automoción instaladas en Argentina, de capitales estadounidenses, europeos y japoneses, han despedido empleados contratados o suspendido a parte de su plantilla permanente en vista de que sus exportaciones, la principal fuente de sus ingresos, han bajado en un 30% a raíz de la crisis global.


El Gobierno de Cristina Fernández prepara un millonario plan de subsidios para sostener a la industria automovilística y otros sectores afectados por la caída de las exportaciones y el consumo doméstico.

 

La mandataria propuso la semana pasada al Parlamento unas leyes que conceden beneficios impositivos a la repatriación de capitales y para las empresas que regularicen su situación con el Fisco y pongan en plantilla a los trabajadores "en negro" (fuera del registro oficial), medidas que también apuntan a paliar los coletazos de la crisis internacional.


Se calcula que unos 150.000 trabajadores, la mayor parte del sector de automoción, el alimentario y la construcción, han sido despedidos, suspendidos o están con vacaciones anticipadas.


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101 años de Panamá América

 
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