El Gobierno boliviano fracasó hoy en su intento de dialogar con los indígenas de la Amazonía que el próximo lunes iniciarán una marcha de 500 kilómetros desde esa región a La Paz para protestar contra la construcción de una carretera que atraviesa una reserva natural.
Uno de los dirigentes del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), Adolfo Moye, declaró a la radio local Panamericana que no asistieron a la invitación para dialogar porque exigen que primero se "paralicen las obras" de ese camino en el centro del país.
Varios ministros del Gobierno del presidente del país, Evo Morales, estuvieron hoy varias horas en la ciudad amazónica de Trinidad para la reunión, pero los indígenas no se presentaron.
El vicepresidente del país, Álvaro García Linera, expresó en rueda de prensa su esperanza de que el encuentro se realice "si no es hoy, mañana o algún rato" para orientar al Gobierno sobre el trazado de la vía.
Morales, que está de viaje a China, ha defendido la construcción de ese camino, que tendrá más de 300 kilómetros, será realizado por la empresa brasileña OAS y demandará una inversión de 415 millones de dólares, de los que 332 millones son financiados por Brasil.
Esta infraestructura formará parte de un "corredor bioceánico" que conectará el puerto de Santos (Brasil), en el Atlántico, con el de Iquique (Chile), en el Pacífico.
Por este proyecto, Morales ha sido criticado por organizaciones indígenas, ecologistas y la Defensoría del Pueblo, que han señalado una contradicción entre su discurso de defensa de la "Madre Tierra" y la construcción de la carretera por medio del parque Tipnis.
El parque, creado en 1965 y reconocido como "territorio indígena" en 1990, está situado entre las regiones de Cochabamba (centro) y Beni (noreste), en una superficie de 12.000 kilómetros cuadrados.
La reserva es habitada por unas 7.000 personas, distribuidas en 53 comunidades indígenas y 80 asentamientos de colonos, y tiene 714 especies de fauna y más de 400 de flora, aunque se estima que hay otras 3.000 especies de plantas que aún no han sido registradas.
Los indígenas rechazan las obras porque temen que provoque una invasión de colonos, la destrucción de la biodiversidad y el cultivo ilegal de coca por parte de campesinos de la zona adyacente de Chapare, bastión sindical de los cocaleros dirigidos por Morales.
El vicepresidente afirmó que "es posible construir una carretera sin afectar a la estructura nuclear del parque", pero los indígenas piden a Morales respetar las leyes que les otorgan el derecho a ser consultados formalmente sobre la conveniencia de la obra.
El defensor del Pueblo, Rolando Villena, y el representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas de Derechos Humanos, Denis Racicot, hicieron hoy un llamado al diálogo entre el Gobierno y los indígenas para la solución de ese conflicto.
Villena recordó a Morales su posición internacional de defensa de la "Madre Tierra" para exigirle un diálogo de "buena fe" con los indígenas que denuncian la vulneración de sus derechos.
Morales incluso ha llegado a sostener que "en este milenio es más importante defender los derechos de la Madre Tierra que defender los derechos humanos".
De su parte, Racicot señaló que si no hay acuerdo entre el Gobierno y los indígenas, el Estado podría realizar el proyecto, pero las etnias pueden también responder por la vía judicial, mientras se continúa buscando el diálogo.