El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, afirmó hoy que el Gobierno de Evo Morales no respalda la tortura, un día después de que fuera defendida por el senador oficialista Eugenio Rojas y tras recomendar la ONU a los cuerpos de seguridad del país abandonar esa práctica.
"El Gobierno, de manera oficial, no respalda ni apoya ningún tipo de uso de la tortura para obtener absolutamente ningún tipo de información", dijo el vicepresidente en rueda de prensa en La Paz.
"El presidente Evo, el vicepresidente, varios ministros hemos sido torturados. Sabemos lo que es la tortura y la rechazamos vehementemente, moralmente, jurídicamente y constitucionalmente", agregó García Linera.
Rojas, senador del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Morales y García Linera, dijo el jueves a medios locales que "habría que permitir" la tortura para presionar a los "grandes criminales" en casos como asaltos y narcotráfico.
"Puede ser la tortura aceptada. De alguna forma, puede estar esto para presionar, que informen mucho más. Si no, nunca van a hablar. Cuando no hay esta clase de presiones al que ha cometido un delito, no habla", agregó.
El vicepresidente replicó hoy que "no puede haber ningún tipo de uso legal de la tortura para obtener información, ni para ningún otro motivo. Es una inhumanidad el uso de la tortura. Está sancionada por ley, está proscrita por nuestra Constitución".
El debate sobre la tortura entre líderes oficialista se produjo después de que la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navy Pillay, recomendase al Gobierno boliviano "la adopción de medidas para erradicar el uso excesivo de la fuerza, la tortura y los tratos crueles".
El representante de la Alta Comisionada en La Paz, Denis Racicot, señaló el jueves que hay "indicios de que la Policía recurrió a un uso desproporcionado de la fuerza en algunos momentos de su trabajo".