El Gobierno brasileño autorizó hoy al exactivista de extrema izquierda italiano Césare Battisti a permanecer en el país, dos semanas después de que la corte suprema considerara como procedente la decisión del ahora expresidente Luiz Inácio Lula da Silva de negar su extradición a Italia.
La autorización de permanencia fue aprobada hoy por 14 votos a favor, dos en contra y una abstención de los miembros del Consejo Nacional de Inmigración, organismo vinculado al Ministerio de Trabajo.
Esta autorización permite que el italiano permanezca legalmente en el país pese a su ingreso clandestino y le permite trabajar.
Battisti, condenado en 1993 a cadena perpetua en su país por cuatro asesinatos, necesitaba del documento para poder solicitar el visado de residencia permanente en Brasil ante el Ministerio de Justicia.
La solicitud de permanencia ante el Ministerio de Trabajo había sido presentada por los abogados del italiano el pasado 9 de junio, un día después de que Battisti abandonara la prisión de Brasilia en la que estaba preso desde 2007 y de que el Supremo Tribunal Federal rechazase una demanda del Gobierno de Italia contra la negativa de Lula de extraditarlo.
El Supremo Tribunal había autorizado la extradición en 2009, pero lo hizo en un fallo no vinculante que dejó la decisión final en manos del jefe de Estado, condición en la que Lula la negó el pasado 31 de diciembre, un día antes de traspasar el poder a Dilma Rousseff, su sucesora en la Presidencia.
El italiano, de 55 años, fue miembro del grupo Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), un brazo de las Brigadas Rojas, la banda armada más activa durante la ola de violencia política que sacudió a Italia hace cuatro décadas.
Battisti, que siempre se ha declarado inocente, huyó a Francia y en 1993 fue condenado en rebeldía por la Justicia italiana.
En 2004, cuando Francia se disponía a revocar su condición de refugiado político, huyó del país y viajó a Brasil, donde permaneció escondido durante tres años.
Battisti fue detenido en marzo de 2007 en Río de Janeiro en una operación conjunta de agentes de Brasil, Italia y Francia, tras lo que las autoridades italianas pidieron su extradición.
La negativa de Brasil a extraditar a Battisti pese a la autorización judicial ha provocado protestas en Italia y el Gobierno de Silvio Berlusconi llegó a convocar a su embajador en Brasilia a consultas.
La semana pasada, el Gobierno italiano le solicitó al brasileño la activación de la Comisión Permanente de Conciliación, prevista en la Convención firmada entre los dos países en 1954, en un nuevo intento de convencer a Brasilia de que acate el pedido de extradición.