El Gobierno chileno está molesto porque los refugiados de la localidad de Chaitén, destruida en mayo pasado por la erupción del volcán homónimo, se manifiesten con banderas argentinas en protesta por la decisión de las autoridades de no reconstruir el pueblo en el mismo lugar.
El Ejecutivo anunció el pasado 29 de enero que no invertirá dinero en la reconstrucción del pueblo, porque lo trasladará a otra ubicación aún no precisada, una medida que ha disgustado a muchos de los 4.000 chaiteninos que el año pasado tuvieron que dejar sus casas.
Los vecinos del pueblo, situado a unos 1.200 kilómetros al sur de Santiago, fueron evacuados, algunos a la fuerza, cuando el 2 de mayo de 2008 el volcán Chaitén, ubicado a unos 10 kilómetros de las casas, despertó de un letargo de casi 10.000 años y entró en actividad.
Los chaiteninos fueron trasladados a localidades cercanas, como Castro, Osorno y Puerto Montt, pero un grupo de 250 vecinos volvió a sus viviendas, pese a que éstas quedaron prácticamente destruidas por la lluvia de cenizas y por el agua y el lodo de un río cercano que se desbordó a causa de la erupción.
Paula Narvaez, la delegada presidencial para la provincia de Palena, de la que Chaitén era capital, calificó hoy de "inaceptable" y "desproporcionada" la protesta de los vecinos que en los últimos días se han manifestado en Chaitén con banderas argentinas.
"Nos parece inaceptable y me parece una desproporción que no corresponde, que no reconoce el apoyo del Gobierno de Chile y de todos los chilenos", declaró a Radio Cooperativa.
La decisión de las autoridades no es "arbitraria", sino que se trata de una medida "responsable" que responde a los informes técnicos que señalan que no es recomendable repoblar Chaitén en el mismo lugar, recalcó la delegada gubernamental.