El Gobierno venezolano y los medios privados de comunicación acordaron hoy trabajar de manera conjunta en la creación de conciencia sobre la necesidad de hacer un uso responsable del agua y la electricidad, con el fin de afrontar la crisis que ha desembocado en el racionamiento de estos servicios.
El vicepresidente del Gobierno, Ramón Carrizalez, dijo hoy en una rueda de prensa conjunta de medios de comunicación y representantes del Ejecutivo que el aporte de la prensa es fundamental para que se entienda el alcance del problema y para que la población asuma conciencia sobre la necesidad de las restricciones.
Carlos Croes, que habló en representación de los canales privados de televisión, señaló que existe la disposición de cooperar en la campaña de concienciación "porque es un problema que afecta a todos los venezolanos".
Sectores de oposición y ex directivos del área energética sostienen que la crisis es consecuencia de la supuesta falta de previsión oficial, que no habría cumplido con el cronograma de inversiones tanto en la generación hidroeléctrica y termoeléctrica.
Mientras el presidente venezolano, Hugo Chávez, ha reiterado que un "consumo irresponsable", una sequía provocada por el fenómeno meteorológico de "El Niño" y otros factores han colocado en "zona de alarma" la generación hidroeléctrica.
"Tenemos la obligación de cooperar siempre que el Estado se comprometa a suministrarnos los elementos, la materia prima, para un buen mensaje informativo", dijo Croes.
"Necesitamos recibir la información para transmitirla de manera inmediata y sin sesgos a favor ni en contra, porque estamos en una situación delicada y se trata de evitar la emergencia", añadió Croes.
"Estamos en la disposición de prestar todo el apoyo para que la información se trasmita de manera veraz e imparcial para que todo el mundo tome conciencia del problema", dijo el portavoz de las emisoras de radio, Antonio Serfati.
El Gobierno ha dicho que la persistente sequía ha rebajado el nivel de los embalses de manera crítica y amenaza con provocar un colapso si las lluvias no se presentan hacia el mes de mayo, cuando comienza la época de precipitaciones, hasta noviembre.
Una circunstancia que agrava el problema es la dependencia del sistema eléctrico nacional de las presas del río Caroní y del embalse del Guri.
De esas fuentes hidroeléctricas procede el 70% de la energía que se distribuye por el país, lo cual condiciona la normalidad del servicio a que el régimen de precipitaciones no sufra una variación tan excepcional como la del presente año.
Para afrontar la crisis, el Gobierno anunció esta semana el inició de un plan de racionamiento de electricidad en todo el país; sin embargo, menos de día después de su aplicación, el mismo Chávez suspendió los cortes promulgados el miércoles en Caracas, alegando un "impacto indeseable", y anunció la destitución del ministro de Energía Eléctrica, Ángel Rodríguez.
La restricción del servicio eléctrico, controlado por el Estado, se mantiene en el resto del país con el esquema de entre dos y cuatro horas de suspensión cada dos días o menos, dependiendo de la zona, como fue anunciado apenas seis horas antes de su implementación el miércoles.
Los caraqueños y sectores empresariales y políticos saludaron ayer la suspensión de los cortes, pero pidieron medidas "claras" para enfrentar la crisis del sector, luego de la confusión que se generó en la población ante la falta de información sobre la intempestiva medida.
Las protestas ciudadanas no solo se basan en las molestias que provocan los racionamientos, sino en el daño que ocasiona en los aparatos electrodomésticos el repentino corte de la corriente y la igualmente repentina reposición del servicio.
Estos cortes, que el Gobierno trata de sistematizar para que los ciudadanos sepan las horas y lugares rotativos de racionamiento, han "quemado" innumerables motores de neveras, licuadoras, cafeteras, aires acondicionados, computadoras y otros artefactos no protegidos por reguladores de voltaje, cuya venta se ha disparado.
Los cortes de agua comenzaron en el mes de noviembre, y se espera que culminen con la llegada de la época de lluvias en mayo.
Existe unanimidad en reconocer que si las lluvias no entran en mayo, con recurrencia y volúmenes normales, la situación podría tornarse catastrófica.