El hijo de la fallecida millonaria Brooke Astor, Anthony Marshall, podrá permanecer en libertad mientras sus abogados recurren la sentencia que lo condenó a entre uno y tres años de prisión por robar y estafar a su madre, según publica hoy la prensa local.
El pasado diciembre, Marshall, de 85 años y con un delicado estado de salud, fue hallado culpable de aprovecharse de la senilidad de su madre en sus últimos años de vida para engañarla y estafarla, por lo que debía ingresar en prisión el próximo 19 de enero.
"Nos complace que la jueza haya atendido nuestra solicitud y que el señor Marshall siga en libertad", aseguraron sus abogados Kenneth Warner y John Cuti en un comunicado conjunto tras conocerse la decisión de la jueza.
Francis Morrissey, un abogado de Marshall que también fue hallado culpable de estafar a Astor, tampoco tendrá que ingresar en prisión, aunque ambos deberán depositar ante la Justicia estadounidense 5.000 dólares en efectivo y presentar un aval de 500.000 dólares.
Brooke Astor, una de las damas más conocidas de la alta sociedad neoyorquina que dedicó buena parte de su fortuna a lo largo de su vida a obras de caridad, falleció el 13 de agosto de 2007 a los 105 años, tras pasar sus últimos años de vida aquejada del mal de Alzheimer.
La sentencia de Marshall llegó dos meses después de que un jurado lo declarara culpable de robar a su madre unos 198 millones de dólares y alterar su testamento cuando ésta ya no podía hacerlo conscientemente.
Los problemas de salud de Marshall hicieron que el proceso judicial en su contra se aplazara en numerosas ocasiones, lo que hizo que la defensa y la Fiscalía expusieran sus razones y llamaran a distintos testigos durante cinco meses.
Por el juicio de los Astor pasaron como testigos numerosos rostros conocidos, como el del ex secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger y su esposa, Nancy, además del editor de la revista Vanity Fair, Graydon Carter, y Annette de la Renta, esposa del diseñador dominicano Óscar de la Renta.
También acudieron otras personalidades, como el ex director del museo Metropolitano de Arte de Nueva York Philippe de Montebello y la defensora del Pueblo de la ciudad, Betsy Gotbaum.
El culebrón de los Astor, como se le conoce en Estados Unidos, empezó semanas antes de la muerte de la anciana, cuando su nieto, Philip Marshall, denunció a su propio padre, a quien acusó de cuidar mal de su madre y de gestionar fraudulentamente su fortuna.