El jefe de la misión de la ONU en Afganistán (Unama), Staffan de Mistura, dijo hoy que 2011 es el "año de la soberanía" para el convulso país asiático, ya que el Gobierno de Kabul ha empezado a asumir las responsabilidades de seguridad que durante casi diez años han estado en manos de extranjeros.
El diplomático sueco indicó en una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU que el mensaje de las autoridades afganas en esta materia es "alto y claro".
"Este es el año de la soberanía y no podemos seguir trabajando como siempre. Tenemos que ajustar nuestro perfil y actividades a las prioridades marcadas por los afganos", dijo en su intervención el responsable de la Unama.
Según explicó, el centro de atención en los próximos meses será el proceso de transmisión gradual de las responsabilidades de seguridad de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) y las tropas estadounidenses, a las autoridades afganas.
De Mistura resaltó que este proceso representa "un reto formidable", ya que las fuerzas de seguridad afganas deben demostrar que son capaces de mantener los avances logrados hasta ahora y ganarse la confianza de la población.
Además, la insurgencia talibán trata de sabotear la transición con una campaña de violencia e intimidación, que incluye "atentados para provocar el horror" contra comunidades civiles.
Al mismo tiempo, resaltó que la transición en el terreno militar y de seguridad debe ir acompañada de elementos adicionales en el terreno económico y político para que sea "sostenible".
En su opinión, estos son el impulso al desarrollo y un proceso político centrado en la reconciliación y la paz, además de una mayor atención a la situación en las regiones alejadas de Kabul.
"Con su neutralidad y sus contactos humanitarios, la ONU seguirá tratando de alcanzar todos los segmentos de la sociedad afgana. La ONU puede ofrecer legitimidad al proceso reuniéndose con aquellos que indiquen su disposición a dialogar", resaltó.
De Mistura señaló que 9.000 civiles han perdido la vida desde 2007, lo que genera "una gran preocupación al Gobierno y la población". El número más alto de bajas civiles (2.777) se registró en 2010.
"Es clave que 2011 también sea el año del refuerzo de la protección de la población civil", indicó.