El gran muftí de Arabia Saudí, jeque Abdulaziz al Sheij, instó hoy a los musulmanes de todo el mundo a obedecer a sus gobernantes y a estos últimos a ser justos con sus pueblos y a garantizarles unas condiciones óptimas de vida.
El clérigo hizo esa petición durante el sermón del mediodía que pronunció en la mezquita Namira, en la zona del monte Arafat, próxima a la ciudad santa de La Meca, donde los peregrinos cumplirán hoy con el más importante rito de la peregrinación o "hach".
Las palabras del muftí cobran una especial relevancia este año, al coincidir con las revoluciones de la Primavera Árabe, que han derrocado a los gobiernos de Egipto, Túnez y Libia, y tienen en jaque a los regímenes de Siria, el Yemen y Baréin.
Al Sheij subrayó la importancia de que el musulmán obedezca a su gobernante, rece por él ante Dios y no entre en disputa por el poder, y, por su lado, la máxima autoridad debe ser justa y disponer una vida plena a su pueblo.
"Los liderazgos de los países musulmanes deben trabajar para imponer la justicia, combatir la corrupción y poner como prioridades los intereses de sus pueblos, y la gente debe unirse en torno a sus gobernantes", subrayó el clérigo.
Asimismo, hizo hincapié en su discurso en que los pueblos musulmanes deben tratar de resolver los problemas de manera pacífica "lejos del caos y el derramamiento de sangre".
A su juicio, "el pueblo musulmán atraviesa por una de las más peligrosas etapas de su vida, ya que afronta circunstancias y desafíos difíciles, divisiones y conflictos internos, y una ofensiva feroz por parte de sus enemigos, además de una flagrante injerencia en sus asuntos".
Para Al Sheij, Arabia Saudí constituye un modelo ideal de país en que el pueblo y su liderazgo están unidos.
"Los gobernantes de este país se interesan por el bienestar de sus compatriotas. Ese es el ejemplo que deben seguir los países que están afectados por el caos", destaco Al Sheij.
Respecto a las demandas de libertad que se registran en algunos países, el clérigo recordó que "el islam promueve esos principios desde hace catorce siglos, ya que se aplicaron durante la vida del profeta Mahoma, y sus primeros cuatro califas sucesores".
Tras el sermón, los peregrinos llevaron a cabo los rezos del mediodía y de la tarde de una sola vez, siguiendo la tradición del profeta, en la mezquita de Namira, donde el Mahoma pronunció su último discurso.
A continuación, los fieles subieron al monte Arafat, donde permanecerán hasta la puesta del sol.