Medio millar de efectivos del nuevo cuerpo policial de la capital argentina finalmente debutó hoy en las calles tras las sucesivas polémicas en torno a la creación de la nueva fuerza de seguridad.
"La idea es que la policía tenga una actividad proactiva, que tenga presencia en tareas de prevención, pero además tiene la obligación de reprimir en caso de que haya una orden judicial y de actuar en casos de delitos in fraganti", dijo hoy en rueda de prensa el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro.
El funcionario dijo que la Policía Metropolitana, que cuenta de momento con 500 integrantes, se desarrollará "paulatinamente" hasta llegar a un "número ideal" de entre 10.000 y 12.000 efectivos "en un plazo de entre seis y siete años".
La nueva fuerza de seguridad trabajará en cooperación con la Policía Federal, de alcance nacional, que también opera en las calles de Buenos Aires.
El nuevo cuerpo policial dispondrá para patrullar las distintas zonas de la ciudad 50 patrulleros y 15 motos.
"Todo el personal que sale a la calle cuenta con experiencia previa, ya que fueron efectivos de la Policía Federal, gendarmes, prefectos o miembros de las policías del interior del país. Esto es fundamental, porque la Policía Metropolitana no podía arrancar con personal que no estuviera formado desde la experiencia", destacó el nuevo cuerpo policial en un comunicado.
La Policía Metropolitana se vio envuelta en los últimos meses en un escándalo de espionaje que sacudió al Gobierno de Buenos Aires y derivó en la detención y procesamiento por parte de la Justicia del ex jefe de la nueva fuerza Jorge "Fino" Palacios y el antiguo agente de la Policía Federal Ciro James.
Además, la semana pasada se desató una polémica por la decisión del Ejecutivo que encabeza el conservador Mauricio Macri de equipar a la nueva fuerza con pistolas que descargan electricidad.