La Asamblea Nacional de Nicaragua reanudó hoy sus tareas con escasa mayoría y sin la presencia del núcleo duro de la oposición, cuyos esfuerzos por derogar un controvertido decreto del presidente Daniel Ortega mantiene casi paralizadas las tareas del Legislativo desde hace unos cuatro meses.
El presidente del Parlamento, el sandinista René Núñez, abrió la sesión plenaria tras constatar que estaban registrados 47 diputados, el mínimo para que haya quórum.
A la sesión de hoy acudieron, además de los 38 legisladores sandinistas, cinco de la Bancada Unidad Nicaragüense (BUN) y cuatro de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) que a veces actúan como aliados de los sandinistas, pese a que éstos últimos habían acordado no asistir.
Los parlamentarios del núcleo duro de la oposición, integrado por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Bancada Democrática Nicaragüense (BDN) y Movimiento Renovador Sandinista (MRS), no acudieron al hemiciclo y dijeron que la sesión es ilegal por contar sólo con tres de los siete directivos de la Asamblea Nacional.
El diputado liberal Freddy Torres, que se registró luego de que se constató el quórum y después se retiró, denunció que esa sesión es ilegal porque la Ley Orgánica de la Asamblea Nacional establece que las plenarias deben ser presididas por al menos cuatro de los siete miembros de la mesa directiva y no por tres.
El jefe del grupo parlamentario sandinista, Edwin Castro, refutó los argumentos de la oposición y defendió la legalidad de la sesión bajo el alegato de que el plenario es soberano y decidió reanudar los quehaceres legislativos con tres directivos.
Las tareas legislativas se reanudaron luego de que ayer la oposición volviera a paralizar las actividades del Congreso en protesta al decreto aprobado por Ortega, que mantiene en sus cargos a los miembros de varios poderes del Estado a los que se les ha vencido su período o están por cumplir su período.
La oposición se esfuerza por derogar ese decreto y defiende que la prórroga del mandato de los funcionarios es una potestad del Legislativo.
El Congreso nicaragüense funciona a medio gas desde octubre, no realizó una sola sesión desde entre febrero y abril, y en lo que va de año apenas ha aprobado cinco leyes y ratificado media docena de convenios y decretos.