El presidente hondureño dice que pondrá orden en una zona de conflictos por tierras


El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, dijo hoy que se pondrá "orden" en el departamento oriental de Colón, donde conflictos agrarios siguen provocando muertes de campesinos y guardias de seguridad de fincas privadas.


"En este enfrentamiento entre algunos guardias de seguridad y algunos campesinos organizados ya se va a poner orden", dijo Lobo escuetamente a los periodistas, mientras que un jefe policial denunció que "infiltrados" de Nicaragua y Venezuela estarían armando y entrenando a labriegos en la zona.


Los conflictos por tierras que reclaman campesinos organizados se registran en el Valle del Aguán, donde esta semana fueron asesinadas once personas, seis de ellas empleados de una finca de palma africana propiedad del empresario Miguel Facussé, en una emboscada de presuntos campesinos, según algunos compañeros de las víctimas.


Otras cinco personas, tres hombres empleados de una embotelladora de refrescos y dos mujeres que les acompañaban, fueron asesinadas en las cercanías del municipio de Tocoa, Colón, por hombres armados que se conducían en un vehículo.


A raíz de los últimos hechos sangrientos en el Aguán, Lobo ordenó esta semana el desplazamiento de unos 600 efectivos, entre policías y militares, quienes entre otras acciones harán un desarme general, según el ministro hondureño de Seguridad, Oscar Álvarez.


El jefe policial encargado del contingente enviado al Valle del Aguán, Julio Espinal, dijo a la radio Globo, en Tegucigalpa, que "infiltrados" de Nicaragua y Venezuela estarían armando y entrenando a los campesinos para crear el desorden.

 

No es la primera vez que autoridades hondureñas denuncian la presunta presencia de extranjeros en el sector del Aguán, aunque en las operaciones que la Policía y el Ejército han hecho en los últimos tres años no han capturado a ninguno.


No obstante, pobladores de la zona aseguran que sí hay labriegos armados, a lo que el Movimiento Unificado de Campesinos del Aguán (MUCA), que exige tierras al Gobierno, ha respondido que sus reclamos son pacíficos y culpan a los terratenientes de los conflictos agrarios.


Salinas indicó que ya tenían información de unos pocos años atrás sobre la presencia de extranjeros armados en el Aguán que "pudieran estar infiltrados" y armando y entrenando a campesinos.

 

Los conflictos en el sector del Aguán han dejado en los últimos tres años unos 30 muertos, entre campesinos y guardias de seguridad, muchos de ellos empleados de Facussé, empresario hondureño que en junio pasado firmó un acuerdo con el Gobierno para venderle unas 4.000 hectáreas de tierra para los labradores.


El acuerdo suponía el fin definitivo del conflicto que ya lleva varios años, aunque se ha agudizado en los últimos tres.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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