El primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive, encabezará la misión técnica de ese país que se reunirá mañana en Santo Domingo con funcionarios dominicanos para trabajar en un plan bilateral para la reconstrucción y desarrollo de Haití tras el sismo de enero pasado, informó hoy una fuente oficial.
La reunión se llevará a cabo mañana en la tarde en la sede del Ministerio de Economía dominicano y antes del encuentro, Bellerive almorzará con el titular de dicha cartera, Temístocles Montás, y con el equipo técnico que asistirá a la cita.
Las delegaciones de estas naciones fronterizas elaborarán el plan "Refundación de Haití", que presentarán a la comunidad internacional durante la cumbre que se celebrará en Santo Domingo el 14 de abril, y la que se realizará en la sede de Naciones Unidas en una fecha posterior, según un comunicado del ministerio local.
La decisión de celebrar el encuentro surgió el pasado fin de semana durante la visita que una comisión dominicana encabezada por el vicepresidente del país, Rafael Alburquerque, realizó a Puerto Príncipe en compañía del secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, precisó la fuente.
En esa ocasión, agregó el comunicado, Bellerive expresó que para llevar a cabo este tipo de reuniones es fundamental determinar el objetivo, porque hay que coordinar esfuerzos ante el hecho de que el Estado haitiano "quedó seriamente afectado, casi colapsado con el terremoto".
La empobrecida nación haitiana "perdió en 30 segundos el 60 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB)", precisó Bellerive en la declaración ofrecida por el ministerio de Economía local.
Además de Bellerive y Montás en la cita participarán el embajador dominicano en Haití, Rubén Silié; el director del Centro de Exportación e Inversión dominicano, Eddy Martínez; y el director de Cooperación Bilateral, Inocencio García, entre otros.
Montás aseguró en el comunicado que "habrá un proyecto para que se sepa qué necesita Haití en forma inmediata, a mediano y a largo plazo".
El terremoto de 7 grados Richter que se registró el pasado 12 de enero marcó un antes y un después en el país más pobre de América, donde ya se cuentan 217.000 muertos y cerca de un millón de personas viven en la calle.