Separados por tan solo doce kilómetros, los recintos electorales de El Alto, una de las ciudades más pobres de Suramérica, y los de la zona sur de La Paz, el barrio más rico de la ciudad, reflejaron las "dos Bolivias" que votaron hoy en el referendo constitucional.
En calma, pero con las ideas claras, miles de bolivianos acudieron a las urnas en las ciudades bolivianas de La Paz y El Alto para pronunciarse a favor o en contra de la nueva Constitución que impulsa el presidente Evo Morales.
En El Alto, ciudad aledaña a La Paz, de cerca de 800.000 habitantes y con los índices de pobreza más altos del país, el apoyo a Morales es mayoritario.
Gran parte de la población, de origen aimara, ve en la nueva Constitución la posibilidad de cambiar el rumbo del país y de acabar con las discriminaciones que han sufrido durante muchos años.
El jubilado Damián Quispe se mostró "feliz" tras depositar su voto porque cree que los bolivianos dirán "sí" a la nueva Carta Magna que, a su juicio, servirá para que "todos puedan estar bien sin ninguna discriminación".
"Estamos contentos con este cambio que está dando nuestro presidente. Muchos de la "media luna", -como se denomina al territorio que integran las regiones gobernadas por la oposición autonomista- contradicen a este presidente por ser indígena", dijo a Efe Quispe, que fue a votar con su familia al completo.
Para el comerciante Gregorio Mamani, la nueva texto constitucional "puede mejorar muchas cosas", ya que, explica, aprovecha los recursos naturales "que durante tantos años no se han podido utilizar".
Tras mostrarse partidario del modelo anticapitalista defendido por Morales, Mamani opinó que "Bolivia va a ser una semilla y un ejemplo para el mundo".
"El pueblo boliviano lo decide y sabe que vamos a ganar. Con la Constitución podemos disfrutar de nuestros derechos. Se reconocen todas las culturas. Somos 36 pueblos indígenas reconocidos como pueblos", apuntó entusiasmado este alteño de origen aimara.
"Mi papá y mi abuelita van a votar por Evo. Van a votar toditos por Evo", comentó Claudia Janette, una niña de 7 años.
El apoyo al Gobierno izquierdista de Morales es mayoritario en El Alto, pero no absoluto y "se puede votar libremente", tal y como confirmó a Efe Marina Rodas, una enfermera jubilada de 68 años que actuó en el referendo como observadora del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR, derecha).
Para Rodas, esta consulta es sinónimo de "esperanza", independientemente de la opción que resulte ganadora.
"Ojalá lleguemos a un acuerdo entre los bolivianos porque las cosas no se solucionan con golpes, sino conversando y trabajando en bien de nuestra patria", apuntó la observadora.
La tranquilidad en las votaciones en esta ciudad del altiplano boliviano se replicó en los centros electorales de la zona sur de la ciudad de La Paz, uno de los barrios con los ingresos más altos del país.
"Yo apoyo el no. He estudiado el proyecto y no estoy de acuerdo con lo que se está planteando. En muchas partes del mundo se ha probado que lo que se expresa en el proyecto no salió bien", aseguró Jorge Flores, un joven empresario.
En opinión de Flores, el proyecto de Carta Magna "es un retroceso" y presenta dificultades en aspectos "sumamente graves" como el tema de la tierra y el de la justicia indígena, que el texto constitucional reconoce paralelamente a la ordinaria.
"Son unas cosas que me parecen un retroceso, en un país que no avanza con la cantidad de recursos que tiene, ni mira a vecinos como Chile, Perú o Argentina", apuntó el empresario, que denunció algunas "dudas sobre el desarrollo del proceso" de personas que no han podido ejercer su derecho a voto.
En este sentido, Carmen Chávez, vecina de este barrio paceño, aseguró a Efe que cuando fue a votar a su colegio electoral se encontró que "alguien había votado con su mismo nombre y su número de carné de identidad".
Al margen de estos hechos, alteños y paceños coincidieron en aprovechar la jornada electoral para pasarla en familia en un día más tranquilo de lo habitual en ambas ciudades.
A esa tranquilidad contribuye el "auto de buen gobierno" que se decreta en Bolivia en las jornadas electorales y sus días previos para asegurar un comportamiento cívico adecuado.
Esta normativa prohíbe la circulación de automóviles, salvo los autorizados por la Corte Electoral, así como el consumo y venta de alcohol, entre otras medidas.