El rey Alberto II de Bélgica inició hoy una nueva ronda de contactos con vistas a nombrar una persona que se encargue de formar gobierno, después de que el mediador en la crisis política que atraviesa el país desde hace más de un año presentase hoy su informe final.
La decisión llegó después de que el líder democristiano flamenco Wouter Beke, presidente del CD&V, presentara hoy un informe al monarca sobre las conversaciones que ha mantenido en las últimas semanas con varios partidos para intentar romper el bloqueo en las negociaciones de la reforma del Estado y facilitar la formación de un Ejecutivo.
"Existe una base sólida para llegar a un resultado", aseguró Beke en una rueda de prensa tras reunirse con el rey.
Alberto II comenzó las reuniones esta misma tarde en el palacio de Laeken, donde recibió al ganador de los comicios del año pasado en el norte del país, el líder de los soberanistas flamencos del N-VA, Bart De Wever, y el vencedor en el sur, el socialista francófono Elio Di Rupo.
Los dirigentes de las demás formaciones políticas de peso del país se encontrarán con el rey mañana.
Tanto De Wever como Di Rupo postulan a ser quienes se encarguen de formar gobierno, un papel tradicionalmente reservado en Bélgica al futuro primer ministro, aunque ninguno expresa su deseo de manera completamente clara.
La decisión se espera en las próximas diez semanas, antes de las vacaciones parlamentarias de verano.
"Hemos trabajado en la elaboración de un marco que dé a las negociaciones una nueva oportunidad", declaró Beke.
Afirmó que "es realmente posible pasar a una nueva etapa en la reforma del Estado" y agregó: "tenemos la obligación de no dejar pasar esta oportunidad".
Di Rupo dirigió, no obstante, un correo electrónico a Beke esta misma tarde en el que señalaba que la propuesta del grupo de trabajo sobre la ley de financiación, uno de los principales escollos en las negociaciones, no refleja las reivindicaciones legitimas de los partidos afectados.
Los medios belgas admiten que resulta difícil ser optimista, tras once meses de negociaciones y de aparentes avances que nunca han terminado hasta ahora por consolidarse.
Bélgica sigue regida por un gabinete en funciones y se aproxima a cumplir un año de crisis política desde las elecciones del 13 de junio de 2010, tras las que los partidos no han sido capaces de forjar un acuerdo de gobierno.