El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, anunció hoy que el Gobierno empezará a pagar las pensiones que el Estado le adeuda desde 1993 a más de 18.000 lisiados y familiares de combatientes muertos durante la guerra civil que este país vivió entre 1980 y 1992.
"El Estado comenzará a saldar una deuda que nunca debió producirse, una deuda que sólo podía causarnos vergüenza", dijo Funes durante un acto en la Casa Presidencial frente a decenas de heridos en el conflicto armado.
Funes indicó que las pensiones serán pagadas en doce meses a 18.291 personas que no las recibieron entre 1993 y 1995, por un monto que alcanzará los 19,5 millones de dólares.
El mandatario explicó que 7.497 personas que sufrieron heridas parciales recibirán el pago correspondiente a 24 meses de pensiones, mientras que a 660 ex combatientes con discapacidad total se les desembolsarán los 22 meses adeudados y los familiares de 10.134 fallecidos recibirán las pensiones pendientes por 30 meses.
El Salvador vivió durante doce años una guerra civil que enfrentó al Ejército con la entonces guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ahora convertida en el partido político con el que Funes alcanzó el poder el año pasado.
Según las organizaciones de lisiados, esta deuda se generó luego de la aprobación en enero de 1993 de la Ley de Lisiados de Guerra, que estableció el pago de una pensión mensual que se comenzó a hacer efectiva meses después de lo establecido, sin que se reconociera el monto pendiente.
Funes consideró que el pago de las pensiones atrasadas es "un acto de responsabilidad y justicia con uno de los grupos humanos que más ha sufrido las consecuencias del conflicto armado".
El presidente expresó que los lisiados de la guerra "no tienen el privilegio de poder olvidar, porque sufren cada día las consecuencias físicas y mentales que ese pasado les dejó".
Criticó que las anteriores administraciones dirigidas por la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha) ignoraran "sistemáticamente" a este sector.
Rafael Cáceres, un combatiente del Ejército que quedó inválido por la explosión de una mina, afirmó, emocionado por el anunció oficial, que el pago de la deuda no es una "dádiva", sino un "derecho" que no les habían reconocido.
Por su parte, Dilio Rosales, que combatió en las filas de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), uno de los cinco grupos armados que integraron el FMLN, calificó la decisión como "un gesto histórico y humano".
"Por ser hijos de los Acuerdos de Paz (...) consideramos que tenemos el derecho", añadió, y anticipó que ahora buscarán otro tipo de apoyos gubernamentales, como la entrega de tierras, créditos y aumentos en el monto de las pensiones.
El presidente de la Asociación de Lisiados de Guerra de El Salvador (ALFAES), Efraín Fuentes, aseguró que seguirán en diálogos con el Gobierno para "dignificar" a los lisiados.
En los últimos años los miembros de ALFAES han desfilado semidesnudos por las calles capitalinas para mostrar sus cicatrices o han ocupado la Catedral, como una forma de presión para exigir el pago de sus pensiones.