El secretario general adjunto de la OEA, Albert Ramdin, pidió hoy a los países del continente que tengan relaciones amigables para evitar que las tensiones erosionen los logros integradores del organismo a 50 años de su nacimiento.
"Nuestro enfoque es centrarse en la creación de una paz estructural y una cooperación funcional", dijo el diplomático surinamés durante una conferencia que impartió en Bogotá ante estudiantes de la Universidad Militar Nueva Granada (UMNG).
Ramdin admitió que América afronta "niveles significativos de tensión" que amenazan con "erosionar lo que se ha logrado en el pasado".
"Hay una necesidad de fomentar mecanismos para garantizar relaciones más amigables entre los países y subregiones a lo largo de nuestro hemisferio", enfatizó Ramdin, que llegó anoche para una visita oficial a Colombia que cerrará el domingo próximo, cuando viajará a Perú.
El diplomático consideró que el concepto de paz estructural exige a los gobiernos "incorporar a sus políticas la necesidad de abordar las raíces y las fuentes de conflicto y tensión, y reforzar las relaciones pacíficas entre los sectores competentes en una sociedad y entre los países dentro de las subregiones".
Luego está la seguridad hemisférica, agregó Ramdin, para advertir de que el continente enfrenta "una cantidad de amenazas de seguridad tradicionales y no tradicionales".
Los gobiernos deben ver cómo pueden crear mejores "condiciones de estabilidad y seguridad a través de un arreglo de seguridad global", continuó el secretario general adjunto de la Organización de Estados Americanos (OEA).
"Estamos siendo testigos de diferencias ideológicas y de tensiones sociopolíticas en toda América, especialmente en la subregión andina y, más recientemente, en la de Centroamérica, con la crisis institucional en Honduras", subrayó.
Ramdin observó que, después de las dictaduras de hace treinta años, América Latina entró en un proceso de democratización que ha puesto en primer plano "diferentes intereses ideológicos, políticos, económicos y sociales dentro y entre países y subregiones".
"Creo que debemos dar la bienvenida a esta diversidad de opiniones como un enriquecimiento de nuestras democracias", expresó el diplomático, quien recalcó que "la democracia no empieza ni termina con las elecciones".
En este contexto, Ramdin consideró que en el continente no se puede permitir que las diferencias sociales y políticas "den como resultado fracturas extremas dentro y entre países", por sus implicaciones negativas para la democracia, la estabilidad regional, la prosperidad económica y el proceso de integración.