España parte con una "ventaja grande" para conseguir el contrato del Proyecto del Tren de Alta Velocidad (TAV) que unirá las ciudades de Sao Paulo y Río de Janeiro, afirmó hoy el secretario de Transportes del Estado de Sao Paulo, Mauro Arce.
"España tiene una ventaja grande porque posee una experiencia enorme en Brasil", señaló Arce, después de intervenir en la Tribuna Iberoamericana, un foro que organizan la Casa de América de Madrid y la Agencia Efe y que, desde 2006, convoca a los actores políticos más importantes de la actualidad de Iberoamérica.
En una entrevista con Efe, el secretario de Transportes subrayó que en la "fase de apertura económica" que ahora vive el país sudamericano, "España ha sido la primera en inversiones".
"España siempre tiene una opción muy grande", reiteró Arce, quien puso como "ejemplo" de la inversión española a Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF), empresa que "tiene una fábrica (en el Estado de Sao Paulo) que fue construida en muy poco tiempo y está fabricando ya trenes".
De hecho, un portavoz de CAF confirmó el pasado marzo que la compañía se ha planteado como objetivo estratégico optar a la licitación del TAV que enlazará Sao Paulo y Río de Janeiro.
A ese respecto, el secretario no dio detalles porque el proyecto "es iniciativa del Gobierno federal" y él sólo sigue su evolución como "observador", pese a que el Ejecutivo del Estado de Sao Paulo ha mantenido algunas reuniones con las autoridades federales.
Sin embargo, reveló, "hay muchas empresas interesadas de países donde existen el tren de alta velocidad, como España, Italia, Corea (del Sur), Japón, Francia... Hay un número muy grande de empresas con experiencia" en el campo de la alta velocidad ferroviaria.
El TAV entre las dos mayores ciudades de Sudamérica, el primero de ese tipo en toda América Latina, era considerado una infraestructura crucial para facilitar en transporte durante el Mundial de Fútbol que Brasil organizará en 2014.
No obstante, Arce ve "difícil" que se cumpla ese objetivo, que se había marcado el Gobierno brasileño, pues se trata de un "proyecto complejo" que acarrea, entre otras cuestiones, "un proceso de expropiación de propiedades complicado".
Además, "no se trata sólo de un proceso de construcción del tren, sino también de trasferencia de tecnología".
En cambio, el responsable de Transportes sí considera "posible" que, "una vez comenzado y definido el proyecto", éste sea una realidad para los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.
Preguntado sobre cuándo se adjudicará el contrato del TAV, el secretario cree que, dada la celebración el próximo 3 de octubre de elecciones presidenciales en su país, esa fecha se conocerá en 2011 y no "a final de año", como pretende el Gobierno federal.
"El lanzamiento del tren de alta velocidad -remarcó- es algo muy importante. Yo creo que, sea quien sea el vencedor (en los comicios), es un proyecto que debe tener continuidad".
En su opinión, el tramo Sao Paulo-Río de Janeiro será "la primera línea" de alta velocidad del país, aunque "después se construirá una red (en el país). Es el inicio de un proceso que tendrá ramificaciones en el futuro".
La línea entre Río de Janeiro y Sao Paulo tendrá una extensión de 510,8 kilómetros, que, según el proyecto, serán recorridos por un tren con capacidad para alcanzar una velocidad máxima de 350 kilómetros por hora.
El tren, cuyo coste ha sido calculado en unos 20.000 millones de dólares, prestará servicios en un corredor que aglutina a unas 40 millones de personas, que suponen alrededor del 20 por ciento de la población brasileña.