El Senado comienza la negociación para una reforma del sistema de salud de EE.UU.


El Senado de Estados Unidos comenzó hoy a negociar la reforma del sistema de salud, cuya aprobación se ha convertido en una de las prioridades del presidente Barack Obama para su primer año de Gobierno.


Los primeros contactos para la iniciativa, para la cual no existe todavía un proyecto de ley, ocurren en medio de discusiones sobre el contenido del plan y la participación que tendría el Gobierno.


En ese contexto, se mantiene expectante la poderosa Asociación de Médicos de EE.UU. (AMA, por sus siglas en inglés), que se abstuvo hoy de adoptar una posición a la espera de que se definan los detalles de la reforma.

 

Al cabo de la reunión en Chicago (Illinois), la AMA aprobó sólo una resolución que avala alternativas "públicas" -es decir, que el Gobierno también ofrezca seguros médicos-, algo que promueve Obama.


Según algunos de sus miembros críticos de la reforma, cualquier mención de un plan público es sinónimo de "nacionalización" y en Estados Unidos no hay apetito para copiar los modelos de Canadá o Europa.


Pero las definiciones que espera ese colectivo con 250.000 miembros parecen distantes ante los desacuerdos entre demócratas y republicanos sobre cómo financiar la reforma y el papel del Gobierno en el nuevo sistema.

 

El Comité de Finanzas del Senado, liderado por el demócrata Max Baucus, sugirió que se podría postergar hasta el mes próximo un voto sobre la reforma, para dar más tiempo a que los legisladores elaboren una fórmula consensuada.


Esa alternativa tendría como objetivo reducir el costo de la reforma, calculado en poco más de un billón de dólares en los próximos diez años.


En declaraciones a los periodistas, Baucus se mostró confiado en que el Senado votará sobre la reforma el próximo mes, pero no aventuró a decir una fecha en la que su comité podría darle el visto bueno.

 

El republicano de mayor rango en ese comité, Charles Grassley, tampoco pudo precisar cuándo estará listo el proyecto de ley, tomando en cuenta, por ejemplo, los desacuerdos sobre si imponer un impuesto a los beneficios de salud de personas con altos ingresos.


Según el presidente Obama, el sistema está en crisis desde hace mucho tiempo y si no se resuelve de manera urgente terminará por afectar a toda la economía.


De acuerdo con cifras oficiales, alrededor de 50 millones de estadounidenses carecen de un seguro médico -muchos de ellos, hispanos y gente pobre- y otros 25 millones tienen seguros que no cubren todos sus gastos.

 

En Estados Unidos, la cobertura médica se obtiene a través de los empleadores, por lo que la recesión económica y el creciente desempleo han puesto al borde de la ruina a millones de personas.


Pero sus detractores temen que un plan público sería una peligrosa vía hacia el socialismo que restringirá las opciones para los pacientes.


El lunes pasado ante la AMA el presidente Obama aseguró que su Gobierno no busca desmantelar a las aseguradoras del sector privado ni crear un sistema como el de Canadá, sino uno propio que responda a las necesidades de Estados Unidos.


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101 años de Panamá América

 
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