El trío de equipos portugueses, el Benfica, el Braga y el Oporto, rentabilizaron los favorables marcadores obtenidos en los encuentros de ida, para certificar su pase a las semifinales de la Liga Europa.
El fútbol luso se garantiza, al menos, un finalista en Dublín. El Benfica y el Braga se enfrentarán entre sí. El Oporto será el adversario del Villarreal español, un 'intruso' entre el evidente dominio portugués.
El Benfica sufrió más de lo esperado en el Phillips Stadium ante el PSV, que llegó a tener una ventaja de 2-0. El húngaro Balazs Dzsudzsak y Jeremain Lens encarrilaron la clasificación a la media hora. Un gol más le hubiera facilitado el pase. Pero en el tiempo añadido de la primera parte, el central brasileño Luisao, marcó para el equipo lisboeta.
El tanto sosegó al Benfica, que despejó definitivamente su panorama con el penalti transformado por el paraguayo Óscar Cardozo.
El Benfica se medirá al Braga, que soportó los intentos del Dinamo Kiev (0-0) para sellar su pase a semifinales. Era el Braga, un equipo procedente de la Liga de Campeones, el cuartofinalista con el marcador más apretado de la ida. Empató a un tanto en Ucrania. Y el Dinamo Kiev afrontó la vuelta con expectativas.
Sobre todo desde que a la media hora de partido el Braga se quedó con un jugador menos por la expulsión de Paulo César. Al final, el cuadro de Kiev fue incapaz de marcar y quedó eliminado.
El Oporto y el Villarreal se citan en el otro duelo de la penúltima estación hacia Dublín. Ambos afrontaban la vuelta con un 5-1 de su lado.
El conjunto portugués tiró de autoridad para rubricar su clasificación. Y goleó, de nuevo, al Spartak Moscú. A domicilio (2-5).
Abrió el marcador el brasileño Hulk a la media hora. Después, el uruguayo Cristián Rodríguez, los colombianos Freddy Guarin y Radamel Falcao y el portugués Rúben Micael redondearon el éxito. Artem Dzyuba y el brasileño Ari hicieron los goles rusos.
El Villarreal también vivió de las rentas (1-3). Nunca vio peligrar su clasificación para la tercera semifinal europea de su historia tras la lograda en el 2005 en la Liga de Campeones y la del 2004 en la Copa de la UEFA. Pasó algún apuro cuando el Twente se adelantó en el marcador con el gol del sueco Emir Bajrami a centro del costarricense Bryan Ruiz, a la media hora. Pero en la segunda mitad fue superior.
Giusseppe Rossi, de penalti, marcó el empate después de una acción que le costó la expulsión al jugador holandés Dwight Tiendalli. El argentino Marcos Ruben, también de penalti, y Cani, en el tramo final, redondearon el marcador del equipo español, que selló su pase a semifinales.
El Oporto, la apisonadora lusa proyectada por el discípulo de Mourinho
El equipo blanquiazul, que ganó su vigésimo quinta Liga lusa hace dos semanas con cinco jornadas de antelación, quiere rematar ante el Villarreal su sobresaliente campaña, que hasta el momento se ha saldado con 41 victorias, cuatro empates y apenas tres derrotas en 48 partidos oficiales.
Un poderoso ataque, formado por el brasileño Hulk y el colombiano Radamel Falcao; un consistente centro del campo, liderado por el internacional luso Joao Moutinho; y una inexpugnable zaga, cuyo líder es el central portugués Rolando, conforman la esencia del equipo.
El 4-3-3, con dos extremos bien abiertos y las líneas muy juntas, es el esquema preferido de Villas-Boas, aunque también ha utilizado, y con éxito, el 4-4-2.
La presión al balón coordinada entre todas las líneas, el ataque a los espacios y la intensidad defensiva son las principales señas de Villas-Boas, quien prefiere los ataques rápidos y directos que las jugadas muy elaboradas.
Para este fin cuenta con la velocidad y potencia de Hulk, la estrella del equipo, el olfato goleador y el posicionamiento táctico de Falcao y la clase del portugués Silvestre Varela.
El brasileño, que presume de un fuerte disparo a media y larga distancia, lleva una temporada de récord y ha anotado 31 goles en 45 partidos, algunos de ellos de bella factura.
Difícil de parar en carrera por su fortaleza y endiablada velocidad, el extremo zurdo cambia de banda en función de las necesidades del equipo: entra por la izquierda para dar profundidad o por la derecha si se opta por un ataque sin rodeos.
El ariete Falcao, que suma 26 goles en 35 encuentros, es un excelente rematador, tanto de cabeza como con ambos pies, y está agraciado además del oportunismo de los grandes delanteros.
Luchador nato, también descubre espacios para sus compañeros y facilita la llegada de los hombres del centro del campo a las inmediaciones del gol.
Varela, el tercer elemento del tridente que suele actuar volcado a la derecha, tiene una notable capacidad de desborde y acierto de cara a la portería -suma 10 goles en 37 partidos-.
Pulmón y cerebro del conjunto, Moutinho es igualmente eficiente en tareas defensivas y ofensivas, mientras que su colega en el eje, el internacional argentino Fernando Belluschi, aporta los detalles de calidad.
El colombiano Freddy Guarín, un combativo medio de vocación goleadora -lleva ocho tantos-, y el brasileño Fernando, un clásico pivote de gran sentido táctico, se disputan el tercer lugar del centro del campo.
La fortaleza del lateral derecho rumano Sapunaru, la versatilidad del defensa uruguayo Alvaro Pereira, la robustez del central Rolando y la agresividad del argentino Nicolás Otamendi rematan la línea de cuatro defensores.
Cierra la zaga el portero brasileño Helton, que está temporada apenas ha encajado 15 goles en 39 partidos y ha rebatido las críticas que se ganó en el pasado por su irregularidad.
Villas-Boas, el arquitecto del equipo, ha logrado aprovechar al máximo las características que le brinda cada jugador, a los que sabe motivar psicológicamente.
El joven entrenador, que trabajó como asistente de Mourinho en el Oporto, Chelsea e Inter, siempre ha reconocido el legado de su mentor, aunque también se ha esforzado por aclarar las diferencias entre ambos.
Miembro de una aristocrática familia de vizcondes lusos, el pelirrojo Villas-Boas, cuyo equipo está en las semifinales de la Copa de Portugal -aunque en desventaja respecto al Benfica-, aspira ahora a acercarse al Oporto de Mourinho de la campaña 2002-2003, que venció la extinta Copa de la UEFA y el campeonato luso.