La primera carrera de la competición IndyCar en la que participaron cuatro mujeres tuvo como gran triunfador al veterano australiano Scott Dixon, que impuso su experiencia.
Dixon tomó la delantera en el comienzo de la competencia y nunca dio oportunidad a sus rivales para apuntarse su segunda victoria consecutiva en la Serie IndyCar, al ganar las 300 millas de Kansas.
El veterano piloto australiano tuvo una carrera sencilla, en la que hizo pocos cambios y fue líder durante 150 de las 200 vueltas al óvalo de 1,5 milla de longitud.
La corredora venezolana Milka Duno, las estadounidenses Danica Patrick y Sarah Fisher, junto con la suiza Simona de Silvestro largaron en la competencia, en lo que fue la primera vez que cuatro mujeres compiten en el mismo óvalo en esta serie.
Duno, quien no trató de clasificarse en la carrera de Long Beach por algunos problemas con el control de su bólido, tuvo un mal desempeño.
Se salió de la pista cuando había bandera amarilla, luego de golpear a otro vehículo, y llegó en el vigésimo sexto puesto, su quinta carrera consecutiva por debajo de los primeros 20 lugares.
Las estadounidense Patrick largó séptima y concluyó en undécimo lugar, mientras que Fisher fue decimoséptima y De Silvestro ocupó el vigésimo primer lugar.
El escocés Dario Franchitti fue segundo, a más de 3 segundos de Dixon, el brasileño Tony Kanaan fue tercero y su compatriota Helio Castroneves ocupó el cuarto lugar.
Dixon tomó la ventaja en el nuevo campeonato de la IndyCar y se convirtió en favorito para las 500 Millas de Indianápolis, una carrera que ganó en el 2008.
La carrera registró una nueva marca de 27 automóviles en el circuito de Kansas para hacerla difícil, emocionante, y complicada ante el gran tráfico de coches que siempre hubo en la pista.