El cómico italiano Leo Bassi, quien ofreció hoy un espectáculo en Caracas, afirmó que "en Europa es muy difícil hacerse una idea" de la situación real en Venezuela y de la llamada revolución bolivariana que lidera el presidente Hugo Chávez.
"Los periódicos no son muy generosos (con Chávez) y hay también mucha manipulación de lo que está pasando. Yo soy un escéptico y quiero ver las cosas con mis ojos", manifestó en una entrevista con Efe al finalizar su actuación, en la céntrica Plaza de los Museos de Caracas.
Bassi, en lo que constituye su primera visita a Venezuela, afirmó que siente "mucha simpatía" por los gobiernos que intentan hacer "algo por la gente que normalmente está totalmente fuera de la realidad económica, social y política", entre los que incluyó al de Chávez.
"La esencia de lo que está pasando en Venezuela es ver cómo la gente se organiza en los barrios", dijo, y agregó que podrá volver a Europa "con mejor impresión" de la que tuvo "antes de llegar".
El cómico italiano, conocido por sus espectáculos y acciones provocativas de crítica social, participa estos días en Caracas en el IV Festival Internacional de Circo de Venezuela, donde además de ofrecer dos funciones impartió un curso sobre circo para jóvenes.
En dicho festival circense, que se prolongará hasta el próximo domingo, también participan las compañías chilenas Musilocos y Reciclacirco, la cubana Colectivo de Artistas, la española Azulkillas y la peruana La Tarumba.
Leo Bassi (Nueva York, 1952), destacado miembro de una familia italiana dedicada al circo durante 160 años ininterrumpidos, como le gusta destacar, ha actuado como bufón, animador y agitador cultural, con un estilo provocador con el cual dice criticar a la derecha, la globalización o la religión, sobre todo a la Iglesia Católica.
"Sí, para mucha gente soy un provocador", aunque "en una honesta exposición de intenciones", sostuvo, "no quiero ser un payaso amado por todos los niños: quiero ser un bufón que expone sus ideas y que más que todo sorprende".
Por ello, dijo con énfasis de denunciante, "en los últimos tres años he vivido protegido por la policía", debido a que "me han puesto bombas en el teatro", extremo del que culpó a "la rama más conservadora de la Iglesia Católica".
Bassi jugó con las sensaciones de los cerca de 400 espectadores que se dieron cita en su función de hoy en Caracas, al aire libre y con entrada gratuita, bajo la premisa de "sorprender siempre".
Destilando algo de fina ironía, dijo no entender porqué no le gustan sus espectáculos a todo el mundo, y se declaró "contrario a la globalización".
A sus 56 años, Bassi es capaz de hacer rodar un bidón sobre sus pie con una facilidad pasmosa o de rociarse tres litros de miel por encima y cubrir todo su cuerpo de plumas para convertirse en un "ángel" y afirmar así que "las apariencias no significan nada".
El cómico italiano también engañó al público haciéndole creer que hipnotizaba a dos supuestos espontáneos.
"Si es tan fácil engañar a la gente a dos metros sin ningún medio, imagina qué se puede hacer con la televisión", concluyó antes de recibir una nueva y cerrada ovación del público caraqueño.