Las autoridades de El Salvador entregaron hoy los restos de nueve personas asesinadas durante el conflicto armado en ese país y que permanecieron enterradas en sitios clandestinos, informó el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (Idhuca).
"El Instituto de Medicina Legal entregó este día los restos (...) de gente que fue asesinada" supuestamente por "miembros del ejército o defensas civiles" en el municipio de Arcatao, a 112 kilómetros de San Salvador, dijo a Efe la abogada del Idhuca, Mirla Carvajal.
En enero pasado un juzgado de Paz de Arcatao y la Fiscalía de Chalatenango (centro) "acordaron exhumar a Israel Flores, Óscar Ortega, Juana Rivera (que tenía ocho meses de embarazo), José Sabas Monge, Rafael Rivera Castillo, Dionisia Serrano, Manuel Serrano, María Martínez y José Ábrego", destaca un boletín del Idhuca.
Estas personas fueron asesinadas en 1981 en matanzas perpetradas en los caseríos Cerro Grande, Los Dubones y El Sitio, en la localidad de Arcatao, explicó Carvajal y agregó que "ocho de ellos tienen herida de bala en el cráneo".
Los familiares iniciaron un proceso para "documentar e investigar los hechos" y recibieron el apoyo de diversas organizaciones de derechos humanos.
A raíz de esa petición se ordenó la exhumación de los cadáveres, aunque la abogada del Idhuca advirtió que "continúa la investigación" de estas masacres.
María Elena Rivera Castillo perdió a su hermano en una de estas matanzas y aseguró que los familiares de las víctimas se sienten "contentos" porque tras una lucha de 20 años tendrán "un reencuentro, aún cuando sea con sus huesos".
"Para nosotros significa una reparación, el que cada uno de nosotros estemos recibiendo estos cadáveres este día (...) vamos a tenerlos en un lugar digno, los vamos a poder velar y habrá un lugar donde poderlos enterrar", señaló Rivera.
Los restos serán inhumados en un mausoleo en la localidad de Arcatao, "diseñado para recordar a todas las víctimas de violaciones de derechos humanos antes y durante el conflicto armado", destaca el boletín del Idhuca.
La guerra civil que sufrió El Salvador entre 1980 y 1992 dejó 75.000 muertos, 8.000 desaparecidos y 12.000 lisiados. El pasado 16 de enero el mandatario salvadoreño, Mauricio Funes, pidió perdón a las víctimas y reconoció que organismos del Estado cometieron violaciones a los derechos humanos.