Erdogan promete más estabilidad y prosperidad para los cuatro próximos años


El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, pidió hoy votar a su partido en los comicios generales del domingo para mantener la estabilidad y prometió que, de renovar su mayoría, aumentará la prosperidad económica del país euroasiático.


"El 12 junio id a las urnas y con la conciencia libre votad por Turquía, por nuestro futuro, por la estabilidad", dijo en su intervención de hoy en la ciudad de Erzurum el jefe del Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP, islamista moderado).


De hecho, el lema central de campaña del AKP ha sido "Que continúe la estabilidad, que Turquía crezca", y en numerosos periódicos el partido gobernante ha incluido anuncios en los que pide "Por la economía, vota AKP".

 

Por su parte, el líder de la oposición, Kemal Kiliçdaroglu, líder del Partido Republicano del Pueblo (CHP), acudió a la localidad de Hopa, en el nordeste turco, a visitar la tumba de Metin Lokumcu, el profesor jubilado muerto la pasada semana durante la dura represión policial de una protesta contra Erdogan.


Kiliçdaroglu ha criticado la política económica del Gobierno por haber olvidado a los pobres, las zonas rurales y el medio ambiente, tras afirmar que el crecimiento del sector agrícola en Turquía es cercano a cero.


"Cada día crece la pobreza en el sector agrícola. Nuestro objetivo, en cambio, es el desarrollo humano y la justicia social", afirmó en otro mitin hoy en la ciudad occidental de Denizli.

 

La campaña concluirá oficialmente mañana, sábado, a las 18.00 horas (15.00 GMT), ya que en Turquía no existe jornada de reflexión, pero los actos más importantes de los principales candidatos a las elecciones del domingo llegaron hoy a su fin.


En un reciente encuentro con la prensa extranjera, el viceprimer ministro responsable de Economía, Ali Babacan, recordaba que "la economía es una de las áreas de mayor éxito de nuestro Gobierno".


"El PIB nominal ha aumentado desde 2002 de 230.000 millones de dólares a 736.000 millones en 2010. Las exportaciones han aumentado de 36.000 millones de dólares a 132.000 millones", recordó.

 

El "milagro económico" turco se ha operado durante los casi nueve años de Erdogan al frente de un país con casi 74 millones de habitantes. Hoy, Turquía está en el puesto 17 de la economía mundial, un argumento que ningún partido de la oposición ha intentado rebatir.


Algunos datos macroeconómicos serían la envidia de su vecina y eterna rival, Grecia, hoy sumida en una profunda crisis con una deuda soberana casi impagable y un déficit fiscal desbocado, pero también de otros países comunitarios con una maltrecha economía.


El déficit presupuestario turco ha pasado del 12 % en 2002 a una previsión del 2,8 % este año, si bien la inflación, pese a haber descendido, sigue siendo elevada con un 8,6 % en 2010.

 

En la lista de labores pendientes queda también el desempleo, que en 2010 aumentó hasta superar el 14 % de la población activa, si bien los más jóvenes se quejan de que entre ellos la cifra podría llegar al 30 %.


En el sector público y de la banca se ha acometido una profunda reforma y se han acercado diversos criterios económicos a las exigencias impuestas por Bruselas para la adhesión de Turquía a la Unión Europea, cuya negociación comenzó en 2005.


Pero a Turquía le queda un buen trecho por recorrer para convertirse en un país comunitario, en vista de la oposición frontal de países tan relevantes entre los Veintisiete como Alemania y Francia.


La alternativa de Ankara ha consistido en buscar otros mercados, como los de Oriente Medio, Asia Central y China, sin perder de vista a la Europa comunitaria ni descuidar alianzas estratégicas como la OTAN.


Con el fin de atraer más capital a Turquía, el viceprimer ministro Babacan ha prometido durante la campaña electoral una legislación más favorable a los inversores, una democracia más sólida y un mejor sistema judicial que haga al país más predecible.


Sobre el desarrollo logrado en los últimos tiempos, el político comentaba con orgullo que "Turquía ha pasado de ser un país que recibía ayudas a un país emergente y donante. En 2010, dimos 1.000 millones de dólares en ayuda al desarrollo".


Con la creciente prosperidad también ha crecido la confianza en sí mismo del país, ante todo de sus gobernantes.


"En términos económicos, rendimos por encima de los estándares de la UE, pero en términos políticos la UE es un ancla muy importante para nosotros", dijo Babacan.


"Nuestra adhesión a la Unión Europea es un objetivo a largo plazo, no por nosotros, que ya estamos preparados para cumplir los objetivos marcados, sino porque la UE no está preparada para nuestra adhesión debido a que la crisis le ha hecho encerrarse en sí misma", concluyó el dirigente del AKP.



Ramón Santaularia



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101 años de Panamá América

 
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