ESCÁNDALO**El agrio conflicto entre el contralor Alvin Weeden y los supuestos dueños o relacionados con Port Engineering, a la que se involucra como dueño al empresario norteamericano Charles Jumet, y en otro grado, a Hugo Torrijos, jefe de campaña d


ESCÁNDALO**El agrio conflicto entre el contralor Alvin Weeden y los supuestos dueños o relacionados con Port Engineering, a la que se involucra como dueño al empresario norteamericano Charles Jumet, y en otro grado, a Hugo Torrijos, jefe de campaña del candidato presidencial Martín Torrijos, y a Rubén Reyna, ex director de la Autoridad Marítima, a quienes se unió ayer el ex presidente de la República, Ernesto Pérez Balladares, está tomando ribetes de novela.
CARGO**Según Jumet, su empresa es concesionaria de un servicio obtenido bajo la administración de Pérez Balladares, consistente en la administración de faros y boyas de tránsito marítimo, los cuales, dice Weeden, no son más que un servicio fantasma, es decir “botella”, que representa una lesión patrimonial de más de B/.6.6 millones. Jumet está furioso y alega que en medio de esa batahola se oculta el deseo de despojarlo del negocio y entregarlo a gente del actual gobierno.
ABUSOS**Weeden muestra cheques girados por Jumet a Pérez Balladares por B/.18 mil y, por esa razón, le secuestra bienes por varios millones. Los dos últimos alegan que son meras donaciones electorales que coinciden con la campaña del último para la reelección. Pero en medio de todo, se evidencia el tremendo poder de la Contraloría, que en malas manos, puede prestarse a abusos y persecución política, a más de violar el debido proceso. No es Pérez Balladares, es el principio.


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101 años de Panamá América

 
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