España acude a la XVIII Cumbre iberoamericana que mañana comenzará en San Salvador con el deseo de que este foro tenga una voz concertada ante la crisis financiera internacional
El jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llegará el miércoles a la capital salvadoreña con el convencimiento de que estará presente en la cumbre internacional que para hacer frente a esa crisis se ha convocado el próximo 15 de noviembre en Washington.
Como miembros del G-20, a esa cita están convocados ya tres jefes de Estado que participarán también mañana en la Cumbre Iberoamericana: el brasileño Luis Inazio Lula da Silva, el mexicano Felipe Calderón y la argentina Cristina Fernández Kirchner.
Aunque el lema de la reunión iberoamericana es "Juventud y Desarrollo", la situación financiera internacional planeará sobre todas los debates, ya que, como recuerdan fuentes del Ejecutivo español, los países latinoamericanos, aunque aún no se han visto seriamente castigados, "no son ajenos a la crisis".
Además de las conversaciones que sobre esa crisis habrá en las sesiones de la cumbre de San Salvador, todo indica que España la analizará de forma bilateral en los contactos ya previstos del Rey y Zapatero con Calderón y Lula da Silva.
El Rey Juan Carlos y el presidente del Gobierno mantendrán la ya habitual reunión en este tipo de cumbres con los líderes de los países centroamericanos y de la República Dominicana.
Además de estos encuentros, Zapatero tiene previsto entrevistarse con el presidente de Bolivia, Evo Morales; con el de Colombia, Alvaro Uribe; con la presidenta chilena, Michelle Bachelet; con el jefe del Estado paraguayo, Fernando Lugo; y con el anfitrión de la cumbre, Elías Antonio Saca.
Pero no se descartan otras entrevistas de última hora, como la que podría mantener Zapatero con la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner.
Junto a la crisis financiera y el asunto que da título a la cumbre, la juventud, España tiene especial interés en que en ella se aborden otras cuestiones como el cambio climático y, de forma especial, la inmigración.
Su objetivo es explicar la política migratoria española y las últimas iniciativas puestas en marcha por la Unión Europea, como la directiva de retorno y el plan de inmigración y asilo, que han sido recibidos con recelo por varios países iberoamericanos.
En esta cumbre está previsto también que se apruebe una iniciativa impulsada por España para que terceros países y organizaciones internacionales puedan participar en las cumbres iberoamericanas como observadores.
Mañana, el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, participará en la reunión de cancilleres de los veintidós países que se han dado cita en San Salvador, en la que se aprobará la fórmula que permitirá a los países que comparten lengua y cultura con la comunidad iberoamericana asistir como observadores a las cumbres.
Unas cumbres por las que España sigue apostando de forma decidida, según el Gobierno, porque considera que cada vez es más importante una voz fuerte y unida de Iberoamérica ante los diversos retos a los que se enfrenta el mundo.
Para ello, aboga por que en las cumbres haya no sólo un mero análisis de diversas cuestiones, sino que se adopten medidas concretas que sean percibidas nítidamente por los ciudadanos como un intento real de resolver sus problemas.
Zapatero llegará mañana a primera hora de la tarde, y en el aeropuerto de la capital salvadoreña recibirá a los Reyes, quienes se desplazarán desde Lima tras la visita de Estado que han realizado a Perú.
El Rey Juan Carlos y Zapatero mantendrán una primera reunión con Calderón, a la que seguirá otra entrevista del presidente del Gobierno con Saca antes de la ceremonia de inauguración de la XVIII cumbre iberoamericana.