España fue entre 2003 y 2006 uno de los Estados de la Unión Europea donde más aumentó el número de ciudadanos extranjeros que obtuvieron la nacionalidad del país, según datos difundidos hoy por Eurostat, la oficina estadística comunitaria.
Más de 62.300 personas accedieron en 2006 a la nacionalidad española, frente a las 26.500 de 2003, un porcentaje de aumento que sólo superan Italia y Chipre dentro de los Veintisiete.
Al contrario, un bueno número de países -entre ellos Bélgica, Alemania y Austria- redujeron el número de nacionalizaciones en ese período.
En 2006, España fue el cuarto Estado de la UE que concedió la nacionalidad a más ciudadanos extranjeros, tras Reino Unido, Francia y Alemania.
Un total de 62.375 extranjeros obtuvieron en ese año la nacionalidad española, frente a los más de 154.000 del Reino Unido, 148.000 de Francia y 125.000 de Alemania, los tres países más poblados de la UE.
En términos relativos, los tres estuvieron también por encima de España, que dio la nacionalidad a 1,4 personas por cada 1.000 habitantes, mientras que Alemania se la concedió a 1,5, Francia a 2,3 y Reino Unido a 2,5.
Según ese indicador, Letonia (8,3) y Suecia (5,7) fueron los Estados miembros que más extranjeros nacionalizaron.
En el otro extremo se situaron Lituania, Polonia y Rumanía.
En el conjunto de la UE, fueron los ciudadanos turcos (64.000 personas) los que más se convirtieron en ciudadanos europeos, seguidos por marroquíes (48.000) e iraquíes (23.000).
En cuarto lugar aparece la comunidad ecuatoriana, de la que más de 21.000 personas obtuvieron la nacionalidad de países europeos, casi todas en España (19.477).
Tras los ecuatorianos, colombianos (12.722) y marroquíes (5.692) fueron los que más se convirtieron en ciudadanos españoles.