El experimentado Lacalle logra pelear por su segundo mandato en Uruguay
El experimentado candidato del conservador Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, ha logrado competir el próximo domingo por la Presidencia de Uruguay, una meta que parecía impensable hace un año y que, si alcanza, sería su segundo mandato.
Lacalle, de 68 años y abogado, fue presidente entre 1990 y 1995, y después muchos analistas sentenciaron el final de su veterana carrera política por los casos de corrupción que salpicaron su gobierno.
Pero en cuanto pudo se volvió a presentar a los comicios. En 1999 quedó tercero con el 22 por ciento de los sufragios y, sin que nadie lo esperase, en 2008 anunció que postularía para las presidenciales de 2009.
La dirección del Partido Nacional o "blanco" vio entonces la propuesta con escepticismo, pero después de una inteligente campaña en los comicios internos, Lacalle logró arrebatarle la candidatura al que ahora se ha convertido en su compañero de fórmula, Jorge Larrañaga, para la vicepresidencia.
Líder de la facción más tradicional y conservadora del Partido Nacional, el "Herrerismo", Lacalle es nieto del caudillo e histórico dirigente "blanco" Luis Alberto de Herrera.
Según cuentan, dirige su partido con la gran confianza en sí mismo que sustenta en el orgullo de tener una vida "de novela".
"Han firmado mi certificado de defunción muchas veces y luego han tenido que romperlo", manifestó el "Cuqui" -como se le conoce popularmente- en una reciente entrevista con los medios extranjeros acreditados en Montevideo.
Este veterano dirigente inició su carrera a los 17 años acompañando a su abuelo en el camino a la Presidencia. Accedió al Parlamento por primera vez en 1971 y fue elegido senador tras el restablecimiento de la democracia en Uruguay (1985).
Cuatro años más tarde se convertía en el segundo presidente "blanco" del siglo XX en el país.
En los años de la dictadura militar en Uruguay (1973-1985) Lacalle estuvo preso un par de semanas por actividades contrarias al régimen que le supusieron después actuar en la clandestinidad durante algunos años.
Una experimentada y agitada vida política en la que, en 1978, sobrevivió a un atentado en un caso conocido como el "complot del vino envenenado" que llevó a la muerte a la esposa de uno de sus correligionarios "blancos".
Lacalle recibió como regalo -de desconocidos- unas botellas de vino que estaba envenenado y que, según cuentan, no bebió gracias a que su mujer, María Julia Pou, con la que tiene tres hijos, las encontró "sospechosas".
La carrera política en que se ha curtido este líder conservador no ha sido suficiente, sin embargo, para evitar una serie de errores en esta campaña electoral que, según ha reconocido él mismo, su partido no ha sabido "redirigir".
Lacalle llamó "atorrantes" (vagos) a los beneficiarios de un plan oficial de erradicación de la pobreza y dijo que aplicaría la "motosierra" a las políticas sociales que ha desarrollado la gobernante coalición de izquierdas Frente Amplio en sus cinco años de gobierno.
Finalmente, en el último episodio polémico, Lacalle insinuó que el candidato del Frente Amplio, José Mujica, que tiene un pasado guerrillero, podría tener relación con Saúl Feldman, el propietario de un arsenal hallado recientemente y fallecido en un tiroteo el 31 de octubre cuando iba a ser detenido por la policía.
El candidato "blanco" ha basado su campaña en proponer "autoridad frente a la inseguridad ciudadana" y prometer que lo primero que hará en el poder será eliminar el impuesto a las jubilaciones.
Y además, en cuatro años el impuesto sobre la renta, "a cambio de nada".
Lacalle obtuvo el 29 por ciento de los votos en la primera vuelta de las elecciones generales del pasado 25 de octubre, muy por detrás del candidato del Frente Amplio, José Mujica, que sumó el 48 por ciento.
Pese a contar con el apoyo explícito del también opositor Partido Colorado en esta segunda vuelta, Lacalle cuenta con una intención de voto máxima del 42 por ciento, entre seis y ocho puntos por debajo de Mujica, si bien el porcentaje de indecisos está entre el 4 y el 7 por ciento, según las encuestas.
En cualquier caso, Lacalle anunció ya que una derrota en esta carrera presidencial, la tercera que afronta, no supondrá el fin de su actividad política.