Evo Morales apoya a Venezuela y destaca importancia de Unasur para mediación
Humberto Cornejo
El presidente de Bolivia, Evo Morales, apoyó hoy al Gobierno de su homólogo y aliado de Venezuela, Hugo Chávez, en su propuesta de un plan de paz para Colombia y defendió el rol mediador de la Unasur, que mañana analizará el conflicto bilateral en Quito, frente a la OEA.
Morales fijó esa posición durante una rueda de prensa al término de la reunión que mantuvo en la ciudad central de Cochabamba con el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, quien con esta visita concluyó la gira que incluyó a Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina, Chile y Perú.
El canciller venezolano ha realizado esta gira, previa a la reunión de cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), para analizar la crisis provocada por la ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia, ordenada el pasado día 22 por Chávez, tras lo que consideró "agresiones" colombianas.
Colombia denunció ese día ante la Organización de Estados Americanso (OEA) la supuesta presencia en Venezuela de unos 1.500 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Morales, al respaldar la propuesta venezolana, subrayó también que los "grupos levantados en armas" en Colombia deben entender que las "revoluciones en este tiempo no se hacen con bala ni con armas, sino con votos".
El presidente boliviano, que aprovechó para saludar a Chávez por su 56 cumpleaños, afirmó que "si no hay paz en Colombia, va a ser difícil garantizar una paz regional en Suramérica".
Volvió a criticar el acuerdo militar entre Estados Unidos y Colombia, que consideró como "un instrumento (...) de provocación a los países" que tienen una "revolución democrática".
Morales celebró que esté a punto de terminar la gestión del presidente colombiano, Álvaro Uribe, a quien acusó de "perjudicar la integración en Suramérica".
Y en este sentido, anunció que su canciller, David Choquehuanca, pedirá al mandatario ecuatoriano y presidente pro témpore de Unasur, Rafael Correa, que, una vez que Juan Manuel Santos asuma la Presidencia de Colombia el próximo 7 de agosto, convoque una cumbre de presidentes para debatir "a puerta cerrada seriamente los problemas de la integración".
Acerca de una posible mediación de la OEA en el conflicto bilateral de Colombia y Venezuela, Evo Morales rechazó esa propuesta y calificó al organismo de "instrumento del imperialismo norteamericano".
"Si hay algún problema con temas democráticos, algún problema binacional o trinacional, con una reunión de presidentes resolvemos, y no necesitamos ningún mensajero del imperialismo norteamericano para resolver nuestros problemas internos", dijo.
A su juicio, los presidentes de la Unasur deben intervenir ante cualquier problema que se presente en la región, como ocurrió en Bolivia en 2008 cuando el mandatario denunció un intento de golpe de Estado de grupos opositores.
De su lado, el canciller venezolano dijo que su presencia en Bolivia fue para explicar a Morales los "peligros que acechan" a la región, "producto de una carrera enloquecida de agresiones por parte del gobierno saliente de Colombia contra Venezuela".
Maduro tildó de "mentiras y manipulaciones" las supuestas pruebas presentadas por el Gobierno de Uribe ante la OEA, "que no es otra cosa que un bodrio, una falta de respeto a los ciudadanos de este mundo, lo que han presentado son las mismas mentiras de ocho años continuos".
Ratificó que su país presentará a la Unasur "un plan de paz" para Colombia e hizo "un llamado a los hombres y mujeres honestos de Colombia a parar la locura del Gobierno saliente de Uribe, a parar las agresiones contra Venezuela".
Aseguró que el objetivo central de esta gira fue "construir y garantizar la paz, el respeto a la soberanía, a la integridad y el respeto y el derecho a la independencia de nuestros países".
Se cumple un año de la crisis que desembocó en la ruptura de relaciones
Bogotá, 27 jul (EFE).- Colombia y Venezuela cumplen mañana un año de crisis en sus relaciones, las cuales han pasado en este tiempo de congeladas a rotas, en ambos casos debido a denuncias colombianas sobre un supuesto apoyo del Gobierno venezolano a las guerrillas. La crisis se ha sentido sobre todo en el sector exportador colombiano, que prácticamente ha perdido a su mejor cliente. Desde que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ordenó el 28 de julio de 2009 "congelar" las relaciones bilaterales y buscar otros proveedores, a Colombia apenas le queda una cuarta parte del mercado que había conquistado en el país vecino. Las exportaciones de Colombia a Venezuela bajaron el año pasado a cerca de 4.000 millones de dólares, 2.000 millones menos que en 2008, y las cosas no van mejor este año, según el Departamento Nacional de Estadística de Colombia (DANE). De enero a mayo de 2010, las ventas colombianas a Venezuela totalizaron 652 millones de dólares, un 76,6 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. El motivo de la "congelación" fue que el Gobierno de Álvaro Uribe denunció que se habían incautado armas pesadas de origen europeo en un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), las cuales podrían haber sido desviadas desde Venezuela. Algo similar ocurrió la semana pasada cuando Chávez anuncio la ruptura total de relaciones con Colombia, después de que el Gobierno de Uribe denunciara en la Organización de Estados Americanos (OEA) que hay unos 1.500 guerrilleros de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Venezuela y que el Gobierno de ese país no colabora en la lucha antiterrorista. "Es una situación muy lamentable", dijo hoy a Efe en Bogotá el director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas (Cepec) de la Universidad del Rosario, Saúl Pineda. Pineda indicó que lo más grave es que no se trata de "cualquier tipo de comercio", sino "un comercio de productos industriales de alto valor agregado que, además, compromete de una manera muy significativa el empleo de la mediana y pequeña empresa de Colombia". La coordinadora de la Comisión de Relaciones Internacionales del partido opositor Polo Democrático Alternativo (PDA, de izquierda), la legisladora del Parlamento Andino Gloria Flórez, coincide con las opiniones de Pineda. La crisis tiene un fuerte reflejo en la frontera común, de 2.219 kilómetros, que "es la más viva, la más rica que tenemos los dos países", dijo a Efe la responsable internacional del PDA. Flórez considera que el próximo gobierno de Colombia, que encabezará Juan Manuel Santos, del mismo partido que Uribe, a partir del 7 de agosto, debe cambiar su actitud frente al de Venezuela. La diputada andina opina, como Chávez, que Uribe ha seguido una "política de agresión al Gobierno de Venezuela". "Agresión" fue una de las palabras usadas por el mandatario venezolano cuando el 22 de julio Colombia presentó a la OEA mapas, fotos y documentos para probar su denuncia de que hay una presencia continuada de guerrilleros en Venezuela. En julio del año pasado, cuando ordenó la "congelación", Chávez advirtió de que si se producía una nueva "agresión" colombiana, dejaría las relaciones a cero. Pineda considera imprescindible evitar situaciones de "no retorno que afecten la hermandad" de colombianos y venezolanos, una tarea que le corresponderá ya a Santos, según dijo. "Hacia adelante, el desafío grande para el nuevo Gobierno (colombiano) es entender que se trata de dos modelos de desarrollo y dos modelos de concepción política muy diferentes que deberían convivir en un contexto de pluralidad y de respeto", resaltó Pineda. También con ésto está de acuerdo Flórez: "lo que se necesita es habilitar espacios de diálogo, habilitar espacios diplomáticos serios en los que se puedan reconstruir las relaciones de confianza y de entendimiento entre nuestros pueblos". Ambos también coinciden en que esta crisis puede abordarse en el ámbito multilateral, además del bilateral, instancia que, para Pineda, ha sido estéril por haberse convertido en un "diálogo de sordos".