Los expertos todavía no han completado el cotejo de muestras de ADN de un sospechoso de los asesinatos cometidos en 1994 en Florida por los que fue condenado a muerte el español Pablo Ibar, señaló hoy su abogado, Benjamin Waxman.
En declaraciones a EFE, Waxman dijo que la audiencia de mañana, lunes, en un tribunal de Fort Lauderdale (norte de Miami) será "muy corta" y "probablemente se aplace hasta finales de enero" de 2010, ya que, explicó, "todavía estamos trabajando en los procedimientos".
El letrado descartó que mañana se vaya a presentar "ningún resultado" a Jeffrey Levenson, juez encargado del caso de Ibar, que permanece en el corredor de la muerte desde 2000.
La defensa de Ibar, de 36 años, de padre español y madre cubana ya fallecida, espera además acordar con el Estado de Florida el protocolo debido para "trasladar la prueba de pelo" recogida en el lugar de los tres asesinatos a un laboratorio donde realizar los cotejos correspondientes.
Por otro lado, el Estado de Florida y Waxman han alcanzado un acuerdo que contempla la posibilidad de cotejar el ADN extraído de una camisa recogida en el lugar del triple asesinato con el de todos los convictos estadounidenses de quienes se han obtenido muestras.
Ese ADN sería registrado y comparado con la base de datos denominada CODIS ("Combine DNA Index System") de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por su sigla en inglés), que contiene los registros de ADN practicados por laboratorios criminológicos de Estados Unidos.
A William Ortiz, el sospechoso de los asesinatos por los que fue condenado a la pena capital Ibar, se le han practicado ya pruebas de huellas dactilares, pero no coinciden con las recogidas en la vivienda de Miramar (condado de Broward) donde fueron asesinados su propietario, dueño de un club nocturno, y dos modelos.
Ortiz, de origen puertorriqueño, de 37 años, sentenciado a cadena perpetua por otros delitos no relacionados con el caso, aceptó voluntariamente someterse a las pruebas porque "no tenía nada que ocultar", según dijo en una audiencia anterior su abogado, Jason Pensky.
Waxman había pedido al magistrado que se le practicaran estas pruebas después de que el testigo Juan Gisert declarara, tras ver en un programa de televisión de Miami una entrevistas con Ibar, que Ortiz le había confesado ser el autor de los asesinatos imputados al español.
Un resultado negativo en el cotejo de ADN, igual que en el de huellas dactilares, no sería determinante, ya que las muestras de Ibar tampoco coinciden con las recogidos en la escenario de los tres asesinatos que fueron grabados por cámaras de seguridad, explicó Waxman.
De acuerdo con el letrado, las abundantes y nuevas pruebas presentadas ante el juez durante las audiencias que se han celebrado hasta ahora deberían comportar la anulación de la condena de Ibar, cuyos derechos constitucionales no fueron respetados en el juicio en el que se le condenó a muerte.