EXPRESION**Quiérase o no, los medios somos de los pocos baluartes con que cuenta una ciudadanía que ya no cree en nada ni en nadie. En ese escenario, el Seguro Social se hunde, pero no hay un solo interlocutor imparcial capaz de transmitir la situación y en el que la gente confíe. Otrora, los mandatarios llamaban a una conferencia de prensa para dialogar con la nación sobre los graves problemas, y la gente confiaba. Ya no.
ESCEPTICISMO**La Iglesia es otra que aún conserva un alto grado de credibilidad, mas no el de antes. La administración de justicia, al contrario, está sumida en un mar de desconfianza por factores diversos, entre ellos, la intromisión e interferencia politiquera, que todo lo corrompe. En nuestro país impera un ambiente de impunidad que ha degenerado a niveles de cinismo y descaro, con el consiguiente efecto de contagio a toda la sociedad.
LIBERTAD**Por eso, es importante preservar la libertad de prensa, como instrumento orientador, fiscalizador y reflejo del sentir ciudadano. Ojalá justipreciemos las palabras del relator para la libertad de expresión de la OEA, Eduardo Bertoni, cuando dijo que hay que preservar y defender ese bien supremo de agresiones tales como la persecución penal contra comunicadores. Las presiones se agudizan en tiempos de desenfreno. Pero resistiremos.