Fehr defiende la confidencialidad de la lista de los 103 dopados


La figura del presidente del Sindicato de Jugadores de las Grandes Ligas, Donald Fehr, rechazó la opinión generalizada de que no ofrecer la lista de los 103 peloteros que dieron positivo a esteroides en el 2003 establece una sospecha generalizada para el resto de los profesionales.


Fehr, que ya había enviado una circular a todos los peloteros a los campos de entrenamientos de primavera, para que fuesen discretos con los medios de comunicación sobre el asunto, hoy, lunes, quiso dar su versión oficial del asunto del escándalo surgido con la aceptación por parte de Alex Rodríguez que se dopo.


El presidente del sindicato rechazó la aseveración de que muchos jugadores se encuentran bajo sospecha porque 104 de ellos dieron positivo por dopaje en 2003 y hasta ahora sólo se conoce el nombre de Rodríguez, que lo descubrió la revista especializada "Sports Illustred" en un informe especial.

 

Los controles fueron de carácter confidencial hasta que los resultados de las muestras de Rodríguez fueron filtradas a una periodista de la revista Sports Illustrated.


Nada más conocerse el asunto a través de la prensa, peloteros como los lanzadores Curt Schilling y Brad Lidge encabezaron la línea de los jugadores que piden que se den a conocer todos los nombres para que la sospecha desaparezca del resto.


El argumento tanto de Schilling como de Lidge es que todos los peloteros que jugaron durante la temporada del 2003 van a estar bajo sospecha hasta que no se conozca la lista oficial de los implicados.

 

"Si ese es el criterio, pues me parece totalmente equivocado", declaró Fehr, que hizo su primera presentación a los campos de entrenamiento, como es habitual todos los años antes que de comienzo la nueva temporada del béisbol de las Grandes Ligas.


"Sabemos qué pasó en 2003. El número de positivos que tuvimos fueron apenas un poco más por encima del 5 por ciento, lo que significa que el 94 dio negativo y eso es lo importante", comentó Fehr.


El presidente del sindicato de jugadores dijo que su organización, como ha venido haciendo hasta ahora, procurará asegurar que la lista de los profesionales que dieron positivo al consumo de substancias prohibidas permanezca en secreto.

 

Un juzgado federal, en California, deberá determinar la suerte de la lista, que terminó en manos de agentes del gobierno en abril de 2004 cuando trabajaban en la investigación sobre las actividades delictivas de los ex laboratorios BALCO, de San Francisco.


Rodríguez confesó hace dos semanas que consumió substancias prohibidas entre 2001-03 cuando militaba con los Vigilantes de Texas, dos días después que "Sports Illustrated" informó que su nombre aparecía en la lista.


"El acuerdo que teníamos era que la información relacionada al 2003 debía y tenía que permanecer en secreto, y creemos que debe ser así", recordó Fehr. "No se ha cumplido lo que se había pactado y eso es algo grave".

 

Fehr ha ido mucho más allá al asegurar que ningún pelotero le ha dicho que la lista de nombres deba ser difundida.


Las muestras y datos debieron ser desechados, pero Fehr explicó que el sindicato no tuvo suficiente tiempo para encargarse de eso, luego que los resultados fueron entregados el 13 de noviembre de 2003.


Fehr indicó que no cree que el comisionado del béisbol, Bud Selig, aplicará sanciones a Rodríguez, el tercera base de los Yanquis, aunque entendía que tuviese la responsabilidad de hacer todo tipo de declaraciones relacionadas con el asunto.


Selig afirmó que Rodríguez mancilló la imagen del deporte al consumir esteroides y dejaba abierta las puertas para todas las opciones.


Fehr se quejó que la cobertura que se había hecho en torno al asunto de Rodríguez había sido incompleta y sin tener en cuenta todos las modificaciones que se hicieron durante los últimos años a la política antidopaje que rige al béisbol profesional.


"Lo que está claro es que no se hace ni una sólo sugerencia en el sentido de que ahora haya alguna cosa inapropiada o que no se hiciese el trabajo en las temporadas posteriores al 2004", reivindicó Fehr. "Creo que hemos caído en el sensacionalismo de lo que ocurrió hace cinco años".


Fehr, al igual que el comisionado Selig, defienden más la posición de olvidar lo que sucedió en el pasado y concentrarse en el presente y futuro del dopaje dentro del béisbol profesional.


El presidente del sindicato de jugadores reiteró que no piensa que los últimos acontecimientos hayan proyectado la imagen negativa de su organización de que no defiende a los jugadores.


"Desde hace 30 años siempre ha habido una imagen negativa en torno al sindicato dentro de este país, pero la pregunta clave es si realmente hemos defendido los derechos de los jugadores y de eso creo que no hay ninguna duda por parte de nuestros afiliados", agregó Fehr.


Por su parte, Rob Manfred, el vicepresidente ejecutivo del béisbol encargado de las relaciones laborales, también apoyó la idea de Fehr y Selig sobre la actual política antidopaje que hay establecida en las Grandes Ligas.


"El comisionado ya ha repetido que nuestro programa es el más elaborado dentro de los deportes profesionales y está reduciendo de manera efectiva el consumo de substancias prohibidas", comentó Manfred.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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